La Ciudad de las Artes Indígenas abrió sus puertas a Latitud Obsidiana, una propuesta visual del fotógrafo y promotor cultural Guillermo Meda que reúne el trabajo de seis años de exploración artística. Tras una década sin exhibir en solitario, el autor presenta una serie concebida en 2020 como un ejercicio de introspección ante la crisis sanitaria mundial, trazando paralelismos entre la resistencia biológica y la geografía del estado.
Diez piezas integran este recorrido que toma como escenarios naturales las faldas del Ceboruco y las inmediaciones del volcán Sangangüey. La selección técnica destaca por la inclusión de cianotipias, procedimiento histórico de impresión en el cual los rayos del sol intervienen de forma directa para revelar los tonos azules sobre el soporte físico.
El concepto central equipara la anatomía de las personas con la superficie terrestre, asumiendo la piel como un espacio que coexiste en estrecha comunión con el entorno vegetal y pétreo. Así como el vidrio volcánico surge tras procesos térmicos y convulsiones geológicas intensas, la colección plantea cómo la sociedad enfrentó periodos de vulnerabilidad colectiva para resignificar su permanencia en el territorio que habita.
Hallazgos fortuitos durante las sesiones en campo enriquecieron la composición final de la serie, destacando obras como El Penacho, donde las pencas de un agave enmarcan la silueta del modelo emulando un tocado tradicional. Por su parte, la obra titulada El Umbral aprovecha la estructura de un árbol añoso para sugerir el paso hacia otra dimensión, evocando a la figura del venado como guardián del bosque en la cosmovisión regional.
El público puede recorrer la exhibición de forma gratuita durante las próximas cuatro semanas en el módulo ubicado sobre el acceso de la calle Veracruz. El recinto mantendrá atención al público de martes a sábado, en un horario corrido de 9:00 a 19:00 horas, facilitando el acercamiento comunitario a las artes visuales.







