Dormían en galerones y entre semana el plato era de frijoles con gorgojo. Los domingos las familias llegaban a Xalisco con comida de la casa. Así describe la Escuela Apostólica la serie biográfica sobre el cardenal Carlos Aguiar Retes que publicó en 2018 Desde la Fe, medio de la Arquidiócesis de México. Aguiar entró ahí el 5 de octubre de 1961, el mismo día que otros dos niños que también llegarían a obispos: Mario Espinosa Contreras, tepiqueño como él, y José Francisco Robles Ortega, que venía de Mascota, Jalisco.
Este lunes se cumplieron 65 años de aquel ingreso. Robles tenía entonces 12 años; Espinosa y Aguiar, 11. El papa León XIV aceptó el 29 de septiembre la renuncia de Espinosa al gobierno de la Diócesis de Mazatlán y le nombró sucesor. Aguiar, en la Arquidiócesis de México, y Robles, en la de Guadalajara, siguen en funciones con la renuncia presentada. De Espinosa y de Aguiar se ocuparon las dos entregas anteriores de Meridiano. Esta corresponde a Robles, el mayor de los tres, que hoy tiene 77 años.
La Escuela Apostólica funcionaba en Xalisco, a unos siete kilómetros del centro de Tepic, como antesala del Seminario Menor. Por ella había pasado a finales de los años cincuenta Jesús Antonio Lerma Nolasco, nacido en ese pueblo, que con el tiempo sería el primer obispo de Iztapalapa. Las instalaciones dejaban que desear. Los padres de Aguiar le llevaron un colchón, y el encargado de disciplina les reprochó que lo consintieran tanto.
Que un niño jalisciense llegara a un seminario nayarita tiene explicación en una bula de 1891. Cuando León XIII creó la Diócesis de Tepic con el documento Illud in primis, le agregó un distrito del estado de Jalisco llamado Mascota. El antiguo cantón sigue dentro de la diócesis, que hoy integran 16 municipios de Nayarit y siete de Jalisco: Puerto Vallarta, San Sebastián del Oeste, Mascota, Talpa de Allende, Atenguillo, Mixtlán y Guachinango.
Robles nació el 2 de marzo de 1949 en El Troje de San Nicolás, una casa de campo a un kilómetro del centro de Mascota, según la semblanza que en 2011 escribió el profesor mascotense Gustavo R. Carbajal y que se publicó en un blog de noticias. Fue el tercero de los dieciséis hijos de Francisco Robles Arreola y Teresa Ortega, y el 6 de abril de ese año lo bautizó en la parroquia del pueblo el padre Rafael Galindo. Hizo la primaria en el Colegio Morelos y ayudaba a su padre, ganadero, en el rancho. Carbajal cuenta que de niño jugaba a oficiar. Armaba altares de Corpus en el corredor de la casa y los rociaba, a escondidas, con un perfume Chanel que le habían regalado a su madre; a sus amigos les daba, a manera de comunión, pastillas de Alka-Seltzer. Fue monaguillo en la parroquia, y en 2011 su cuñada Bertha Elena Sahagún contó a El Informador el orgullo de la familia por aquel muchacho que empezó ayudando en misa.
Robles no siguió en Xalisco. Carbajal atribuye su salida a la inmadurez y a problemas propios de la edad. Algunos condiscípulos declaran que que su separación no fue por propia voluntad. Las biografías que difunden el Arzobispado de Guadalajara y la prensa católica no mencionan aquel paso por la Escuela Apostólica y comienzan su formación en el Seminario Menor de Autlán.
El camino a Autlán lo abrió el párroco de Mascota, Alfredo Rouse Ruiz. De acuerdo con Carbajal, el obispo de Autlán, Miguel González Ibarra, le había comentado la escasez de vocaciones en su diócesis, y el cura le prometió mandarle de Mascota una buena vocación. Ya tenía noticia de Robles por la madre Marta Soltero, que había alentado su inclinación. El padre Galindo, el mismo que lo bautizó, lo recomendó con su hermana Engracia, que vivía en El Grullo y colaboraba con el seminario. Aquella diócesis tenía meses de existencia. Juan XXIII la erigió el 28 de enero de 1961 con territorio de Colima y de Guadalajara, y González Ibarra, su primer obispo, recibió la consagración el 28 de mayo de ese año. Según una crónica publicada en el Boletín Eclesiástico de la Arquidiócesis de Guadalajara, los primeros seminaristas de la nueva diócesis cursaron el primer año en El Grullo, en el ciclo 1961-1962. A ese seminario llegó Robles.
Hizo humanidades en el Seminario Menor de Autlán, filosofía en el de Guadalajara y teología en el de Zamora. El 20 de julio de 1976, el obispo de Autlán, José Maclovio Vásquez Silos, lo ordenó sacerdote en la parroquia de Mascota, y al día siguiente cantó su primera misa en el mismo templo de Nuestra Señora de los Dolores. El niño nacido en territorio de la diócesis de Tepic recibió el presbiterado en su pueblo, para otra diócesis.
Mario Espinosa también tuvo su temporada en Mascota. En sus primeros años de sacerdote pasó ahí un año para fundar el Seminario Menor que la diócesis de Tepic abrió en esa población, según relató él mismo a Noroeste en 2021.
De 1976 a 1979 Robles estudió en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma, donde obtuvo la licenciatura en Teología Dogmática. De vuelta en Autlán fue rector del seminario de 1980 a 1985 y vicario general hasta 1991. A la muerte de Vásquez Silos, en 1990, quedó como administrador diocesano. Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Toluca el 30 de abril de 1991, y en 1996 pasó a ser el titular de esa diócesis.
El 25 de enero de 2003, el mismo papa lo designó arzobispo de Monterrey, en lugar del cardenal Adolfo Suárez Rivera. Suárez Rivera había gobernado la diócesis de Tepic en 1973, cuando se ordenaron sacerdotes Aguiar y Espinosa, los compañeros de Robles en Xalisco. Benedicto XVI lo creó cardenal el 24 de noviembre de 2007 y el 7 de diciembre de 2011 lo nombró arzobispo de Guadalajara, sede de la que tomó posesión el 7 de febrero de 2012.
Desde Guadalajara presidió durante dos trienios, de 2012 a 2018, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). Votó en los cónclaves que eligieron a Francisco en 2013 y a León XIV en 2025, y entre 2021 y 2023 fue además administrador apostólico de la Diócesis de Colima. En junio de 2022 denunció que lo habían detenido en dos retenes del crimen organizado en Totatiche y Villa Guerrero, en el norte de Jalisco, y que no era la primera vez que le pasaba. «No pedimos que maten a alguien con balas, sólo pedimos que apliquen la ley», dijo entonces. El gobernador Enrique Alfaro negó que existieran esos retenes y le pidió presentar una denuncia formal. Un mes después, el cardenal informó que los dos puntos que había señalado ya no operaban.
El 20 de julio pasado celebró sus 50 años de sacerdote en el Santuario de los Mártires, acompañado por cerca de 500 sacerdotes y 54 obispos y cardenales. El domingo 6 de septiembre, en su rueda de prensa semanal, pidió que los informes de gobierno se sustenten en datos y estén abiertos a la opinión ciudadana.
De los tres compañeros de Xalisco, Robles fue el primero en renunciar. El canon 401 del Código de Derecho Canónico pide a los obispos diocesanos presentar su renuncia al cumplir 75 años. Él los cumplió el 2 de marzo de 2024 y depositó su carta en la Nunciatura Apostólica. El 3 de abril le llegó la respuesta: el papa Francisco aceptaba la renuncia y le pedía seguir al frente de la arquidiócesis mientras no se dispusiera otra cosa. Espinosa envió su carta el 24 de noviembre de ese año y Aguiar el 27; a este último Roma le respondió con la misma fórmula. Robles lleva 31 meses en esa espera, y conservará su voto en un eventual cónclave hasta el 2 de marzo de 2029, cuando cumpla 80 años.
Dos de los obispos que Robles consagró en Guadalajara están hoy en sedes ligadas a sus compañeros de generación. A Ramón Salazar Estrada, a quien ordenó obispo el 30 de noviembre de 2021 en el Santuario de los Mártires, León XIV lo nombró el 29 de septiembre sucesor de Espinosa en Mazatlán. Engelberto Polino Sánchez, consagrado por Robles en 2018, es desde agosto de 2025 el noveno obispo de Tepic, diócesis que pertenece a la provincia eclesiástica de Guadalajara. El 31 de octubre de ese año, cuando Polino hizo su juramento de fidelidad en la Catedral de Tepic, lo acompañaba los cardenales Aguiar y Robles y el obispo Espinosa, entre muchos otros.



