Coparmex Nayarit alcanzó sus primeros 55 años de vida institucional bajo una premisa de madurez y autonomía. El organismo se define hoy como la conciencia del sector empresarial, un espacio técnico diseñado para proponer, señalar y participar en la construcción del bien común. En su gala de aniversario, la narrativa propuso el fortalecimiento de la empresa privada como motor indispensable para el bienestar social de México. Esta celebración representó un momento para honrar un camino construido con esfuerzo y la decisión de mantener los principios incluso en los contextos más complejos.
La noche de este sábado tuvo un eje central la entrega a José Alfonso Pérez Ramírez, fundador de Grupo Alpera, de la Medalla al Mérito Empresarial Enrique Echevarría Domínguez. La presea representa el máximo honor que otorgan los socios del sindicato empresarial para reconocer trayectorias que inspiran y abren camino a través del carácter y la resiliencia. La elección de los galardonados nace de los propios integrantes, quienes valoran la ética y la capacidad de edificar sociedad por encima de los indicadores económicos. La distinción reconoce la constancia y la lucha diaria de hombres que han dejado una huella profunda en el actuar empresarial del estado.

La historia de don José Alfonso Pérez Ramírez en tierras nayaritas comenzó formalmente en 1966. El joven emprendedor llegó procedente de Cocula, Jalisco, con el objetivo inicial de distribuir alimentos balanceados. Aquella apuesta de juventud se transformó, sesenta años después, en un conglomerado que sostiene hoy más de mil 200 empleos directos en la entidad, Productora Pecuaria Alpera. Esta evolución representa un eslabón crítico en el desarrollo agroalimentario de la región y es un ejemplo de cómo una visión de largo plazo puede transformar el entorno económico de un estado. Su crecimiento ha sido una constante basada en la disciplina, la honestidad y una profunda responsabilidad social.

Actualmente, Grupo Alpera opera una infraestructura integral que demuestra la capacidad de la industria nayarita para competir a niveles de excelencia. La empresa cuenta con granjas de producción, plantas de alimentos balanceados e incubadoras tecnificadas. Sus procesos incluyen procesadoras de aves con certificación TIF, laboratorios de inseminación artificial y una flotilla de transporte propia que garantiza el suministro eficiente. La red de puntos de venta al detalle cierra un ciclo que permite ofrecer a los clientes productos frescos y confiables, reflejando la pasión que el grupo imprime en cada etapa de su operación. Este modelo de integración vertical asegura que el impacto de la empresa se sienta en múltiples sectores de la economía local.
Alfonso Pérez Ochoa, hijo del galardonado y actual presidente del consejo de la empresa, recordó durante la ceremonia los cimientos morales que han sostenido a la organización y acreditó que la gratitud y la fe fueron los pilares que permitieron a su padre sortear los ciclos económicos y los momentos de mayor incertidumbre. Pérez Ochoa destacó que la enseñanza fundamental del fundador ha sido mantener la motivación y el agradecimiento incluso en las etapas más duras de la vida productiva. La familia recibió esta medalla con el compromiso de dar continuidad a un legado que prioriza la rentabilidad y la permanencia del grupo, transmitiendo estos valores a los hijos y nietos de don José Alfonso.

La filosofía de Alpera se sostiene primordialmente en el reconocimiento del valor humano del equipo de trabajo. Los colaboradores son definidos por la dirección como la verdadera fuerza de la organización y socios estratégicos en la consecución de los resultados. Pérez Ochoa subrayó que su padre siempre ha promovido una cultura cercana, donde se trabaja brazo con brazo y codo con codo con el personal. Esta visión humana permite ver en el trabajador a un aliado esencial para la integración empresarial, más allá de ser un simple elemento de producción. La gratitud de la familia se extiende también a los socios y proveedores que han confiado en el talento del grupo a lo largo de seis décadas.



Coparmex Nayarit ha sido, desde su fundación, un espacio de lealtad institucional y servicio al empresariado nacional. La historia de estos 55 años la han escrito personas que han dedicado su talento y experiencia para fortalecer la competitividad de la entidad. Liliana Hernández Magallanes, su presidenta, enfatizó que se construye desde la convicción de que servir a la organización es una forma de servir al país. Acreditó que Coparmex debe seguir siendo un contrapeso técnico y firme, una voz responsable que participe y señale buscando siempre el beneficio de la comunidad.
Durante la gala de aniversario, se extendió un mensaje de respeto y disposición permanente para trabajar de manera coordinada con el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Tepic. La postura de la presidenta fue la de construir desde el diálogo abierto y la colaboración, buscando siempre acciones que fortalezcan el desarrollo económico y social. La organización entiende que su papel es ser un actor proactivo que proponga soluciones a los problemas públicos de Nayarit. El compromiso institucional es seguir dando horas a México desde la empresa y desde cada espacio de influencia personal de sus agremiados, asumiendo la responsabilidad de ser mejores empresarios.
La Medalla Enrique Echevarría Domínguez distingue historias de carácter y de un compromiso profundo con la nación. En la figura de don José Alfonso Pérez Ramírez, Liliana Hernández destacó un liderazgo que crece con rumbo y que entiende que el impacto humano es lo que verdaderamente trasciende. Su trayectoria demuestra que la lucha diaria, ejecutada con ética, deja una huella imborrable en la sociedad nayarita. La distinción otorgada por los propios socios es un recordatorio de que construir empresa con propósito vale la pena, especialmente en los contextos más retadores del mercado actual donde la resiliencia es fundamental.

La ceremonia también fue un espacio de memoria para quienes abrieron camino y decidieron hacer las cosas de manera diferente en el pasado. El reconocimiento a los expresidentes subraya la importancia de la continuidad institucional en un organismo que busca ser la conciencia del sector. El evento concluyó con la reafirmación de una convicción fundamental para la confederación: la prosperidad de las empresas es una condición necesaria para la prosperidad de México. Para lograr este objetivo, el empresariado asume el compromiso de no perder el rumbo en lo esencial y mantener la lealtad institucional como eje rector de su actuar gremial.

A 55 años de su fundación, Coparmex Nayarit se proyecta hacia el futuro como un organismo sólido. El legado de don José Alfonso Pérez Ramírez y la trayectoria de Grupo Alpera sirven hoy como un estándar ético para las nuevas generaciones de hombres y mujeres de negocios. La entidad cuenta con una base empresarial que entiende la importancia de la capacidad de ver más allá de lo económico. La noche de aniversario cerró con un compromiso renovado de seguir trabajando por la competitividad, manteniendo siempre en alto los principios de libre empresa y responsabilidad social que han dado vida al sindicato patronal desde su origen.
Ricardo Caballero, El Caballero de México, cerró la velada con un concierto. El canto ocupó la noche.



