La vitivinicultura mexicana tiene una nueva capital y no está en el norte del país. Gran Poeta, un vino tinto cosecha 2024 producido en la Meseta de Juanacatlán, municipio de
Jala, se alzó como el único representante de México en obtener Medalla de Oro en el prestigioso Concurso Internacional de Vinos de San Francisco. La etiqueta, elaborada por la bodega Meseta de Cielo, alcanzó los 93 puntos en una evaluación a ciegas, confirmando
que el terroir nayarita tiene el calibre para competir, y ganar, en las grandes ligas globales.
La validación internacional llegó apenas este 3 de febrero. Gilberto Gangoiti, fundador del viñedo, explicó que el objetivo era medir el producto fuera de la zona de confort nacional, donde ya figuraba en el Top 99. El resultado superó la expectativa: la calificación en California fue incluso superior a la obtenida en los certámenes domésticos, consolidando a este monovarietal de uva Syrah con seis meses de barrica en roble francés como un referente de exportación.
¿Qué hace especial al vino de Jala? La respuesta está en la biología de la supervivencia. Para Armando Zepeda, socio fundador, la clave reside en que la planta no está “consentida”; Las condiciones climáticas de la meseta someten a la vid (tanto Syrah como Macabeo) a un estrés controlado; al no estar en condiciones óptimas y fáciles, la planta se esfuerza más por sobrevivir y eso provoca que “exprese mejor su calidad”; en el fruto. Es el sabor de la resistencia.
El galardón marca un punto de inflexión para la industria local. Alejandro López, también socio del proyecto, destacó que, aunque Nayarit es un jugador joven en el tablero enológico, ya dejó una huella imborrable que demuestra que la región “da para muchísimo más”; De hecho, la bodega no se detiene en el tinto: actualmente cultivan Syrah y Macabeo, pero ya preparan la incorporación de la uva Riesling para producir vinos blancos premium, ampliando la oferta de esta naciente región vitivinícola.



