El mercado laboral mexicano opera bajo una inercia de exclusión que las cifras de 2026 exponen con crudeza técnica. La encuesta realizada por la firma Enkoll para EL PAÍS y W Radio, difundida por el reportero Carlos Carabaña, establece que una de cada tres mujeres en el país ha sufrido discriminación laboral específicamente por su género. Este 31% de incidencia representa una barrera de entrada y permanencia que distorsiona la libre competencia y limita la eficiencia de las empresas. La discriminación laboral dejó de ser una percepción para consolidarse como un indicador de ineficiencia en la gestión del talento humano a nivel nacional.
El desarrollo profesional femenino encuentra su principal punto de quiebre en el acoso. De acuerdo con el estudio de Enkoll, el 17% de las mujeres identifica al acoso laboral o sexual como el obstáculo primordial para su crecimiento. A este factor se suma la discriminación de género directa y las responsabilidades de cuidado, ambas con un 16% de menciones. La estructura productiva de México sigue descargando en la mujer la sostenibilidad del hogar, lo que genera una carga desigual de tareas domésticas que frena su ascenso en la jerarquía corporativa. La falta de apoyos institucionales, como guarderías o licencias eficientes, mantiene a un 14% de la fuerza laboral femenina en una situación de desventaja competitiva frente a sus pares varones.
La inseguridad constituye el problema central de la vida cotidiana para la mayoría de las mexicanas. El análisis de Carlos Carabaña destaca que el 62% de las encuestadas agrupa a la violencia sexual, física, psicológica y emocional, junto con el acoso en espacios públicos, como su mayor desafío diario. Esta cifra es idéntica a la registrada hace dos años, lo que confirma un estancamiento en las políticas de protección y prevención. La violencia física es la agresión más recurrente en los círculos cercanos, presente en seis de cada diez casos conocidos por las entrevistadas. El entorno doméstico permanece como el espacio de mayor riesgo, con parejas y ex parejas identificadas como los principales agresores.
El contexto estadístico de 2025 refuerza la gravedad de estas percepciones. Durante el año anterior, México registró 2,798 asesinatos de mujeres, de los cuales 725 recibieron la clasificación de feminicidios. A estas cifras se suman 831 víctimas de trata de personas y más de 2,300 casos de corrupción de menores donde las afectadas fueron mujeres. La persistencia de estos delitos explica por qué una mayoría de las encuestadas afirma que la violencia ha crecido en el último lustro y sostiene que las oportunidades de transitar por la vía pública sin riesgo son inferiores a las de los hombres. La seguridad es, por tanto, el prerrequisito ausente para el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos de la mujer en México.
A pesar de este entorno adverso, existe un cambio significativo en la expectativa de justicia. El 76% de las mujeres entrevistadas por Enkoll considera que hoy es más probable que hace cinco años que un agresor o acosador reciba un castigo legal. Este optimismo jurídico sugiere un fortalecimiento en los mecanismos de denuncia o una mayor visibilidad de las sentencias, factores que incentivan la ruptura del silencio institucional. Asimismo, la paridad en el acceso a la educación universitaria y a cargos públicos es vista como una realidad alcanzable por la mayoría, lo que indica que el problema no radica en la formación, sino en el ejercicio profesional y la integridad física.
El movimiento feminista mantiene un respaldo mayoritario en la opinión pública. El 58% de las mujeres expresa una visión positiva hacia esta lucha social, coincidiendo con el apoyo a las marchas del 8 de marzo para la exigencia de derechos. Existe también una apertura hacia la inclusión de personas trans en estas manifestaciones, respaldada por seis de cada diez encuestadas. Sin embargo, el consenso se fractura ante las formas de protesta radicales: solo el 16% de las mujeres aprueba la realización de pintas en monumentos o edificios como método de denuncia. La sociedad demanda resultados institucionales, pero mantiene una reserva hacia la alteración del orden físico como vía de presión.
La encuesta de Enkoll para EL PAÍS funciona como un termómetro de las fallas del sistema mexicano. El problema de la mujer en México tiene tres vertientes: la violencia que amenaza su vida, la discriminación que limita su ingreso y la carga doméstica que frena su proyección. La Línea Vertical de este análisis apunta a una necesidad urgente de reforma en el sector privado y público para garantizar que el 31% de discriminación laboral desaparezca de la estadística. Sin seguridad y equidad en los cuidados, el talento de la mitad de la población seguirá operando por debajo de su potencial, afectando la competitividad global del país.
Finalmente, el reporte de Carlos Carabaña subraya que la desigualdad salarial y la falta de oportunidades de ascenso siguen presentes con un 15% y 3% de menciones respectivamente. Aunque parecen porcentajes menores frente a la violencia, son componentes de un mismo ecosistema de exclusión. La transformación de México requiere que la percepción de justicia se convierta en una realidad cotidiana y que el acoso deje de ser el principal filtro que decide quién llega a la dirección general de una empresa. Los datos están en la mesa; la inacción es, a partir de hoy, una decisión financiera y social con costos prohibitivos para la nación.







