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miércoles, marzo 25, 2026
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Tradición de “El Tapado” en la política

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AMIGAS Y AMIGOS. El “tapado” fue, y sigue siendo, una pieza central de control político en el México, permitiendo al presidente (a) en turno -o a ciertos gobernadores-, decidir a su sucesor de manera secreta para garantizar disciplina y lealtad absoluta. Igual hay “tapados” o “tapadas” en los estados, municipios y en diversas regiones del país, eso todos lo sabemos.  El sistema funcionaba mediante la simulación de procesos democráticos y el ritual del “destape”, asegurando transiciones de poder sin fracturas internas.

EL FOLKLORE DE LA POLÍTICA

La figura de “el tapado” es uno de los elementos más icónicos y definitorios de la historia política mexicana, especialmente durante la época de dominio absoluto del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a lo largo del siglo XX.

¿QUÉ ES “EL TAPADO”?

Según diversos autores y analistas, se refiere al político que la opinión pública, los medios y la clase política señalan como uno de los posibles candidatos a un cargo de elección popular —principalmente la presidencia del país, pero bien puede ser para otros cargos de “elección” popular-, pero cuya identidad real solo conoce el presidente (o el gobernador) en turno, quien lo mantiene “tapado” (oculto) hasta el momento del “destape”. Esta práctica está intrínsecamente ligada al “dedazo”, que es el acto del presidente de elegir a su sucesor de manera unilateral.

HISTORIA Y ORIGEN

Aunque las luchas de poder han existido siempre, el fenómeno del “tapado” se consolidó como parte del sistema presidencialista tras la Revolución Mexicana, particularmente a partir de la tercera década del siglo XX. El presidente actuaba como el “fiel de la balanza”, permitiendo que varios miembros de su gabinete (generalmente secretarios de Estado) compitieran (“pasarela”) para medir fuerzas, mientras él ocultaba su decisión final. El origen del término se popularizó con sendas caricaturas políticas. Una anécdota conocida señala que se decía que “el tapado fuma Elegantes”, en referencia a que Adolfo López Mateos (futuro presidente) consumía esa marca de cigarrillos antes de ser destapado.

OTRO CLÁSICO: “LA CARGADA”

Una vez que el presidente (O EL GOBERNADOR) revelaba el nombre (el destape), se producía la “cargada”, donde todo el partido y la clase política expresaban de inmediato su lealtad al elegido.

EL “TAPADO” A TRAVÉS DEL TIEMPO

Siglo XX: Fue la norma en las sucesiones priistas. Desde Lázaro Cárdenas hasta Carlos Salinas de Gortari, el presidente eligió a su sucesor. El declive: Con la alternancia política del año 2000, se pensó que esta práctica desaparecería. Reaparición moderna: Analistas y actores políticos han señalado que el fenómeno parece haberse repetido en años recientes (con AMLO bajo nuevas formas), utilizando encuestas o el término “corcholatas” para disimular la designación directa.

CONCLUSIONES

El “tapado” es un reflejo de un sistema político de partido hegemónico donde la democracia interna era escasa y el poder unipersonal del ejecutivo era la regla. Aunque la oposición históricamente recurrió a métodos más democráticos, el “tapado” definía la política real del país al asegurar la continuidad del grupo en el poder.  Aunque las luchas de poder han existido siempre, el fenómeno del “tapado” se consolidó como parte del sistema presidencialista tras la Revolución Mexicana, particularmente a partir de la tercera década del siglo XX. Pese al tiempo, en estos tiempos todo mundo detecta un “tapado”, una “tapada”, y espera el “dedazo” del brazo ejecutor para luego lanzarse a la “cargada” y sumarse al elegido o seleccionada.

Mientras, VEREMOS Y DIREMOS.

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