Antes de los influencers, los memes, periodistas y los comunicadores universitarios, en Nayarit había un tipo que gritaba las noticias… ¡y la gente no podía darle “mute”! Éste es el pregonero: el locutor y el anunciante ambulante de la época colonial.
Era el año de 1532, y don Nuño de Guzmán recibe un recado de la reina Juana de Castilla, allá en España: “Oye, Nuño, ya no me late eso de ‘Villa del Espíritu Santo’ (o sea, el actual Tepic)… mejor ponle ‘Santiago de Compostela’… ¡y hazla capital de la Nueva Galicia! Sin rezongar.”
¿Y quién le avisó al pueblo? Exacto, el pregonero.
Fue un 17 de enero de 1532 que anunció la noticia a todo pulmón. Imagina al pregonero, sudando la gota gorda bajo el sol, gritando más o menos así:
“¡ATENCIÓN, ATENCIÓN, POBLACIÓN! ¡La noticia del siglo! ¡La Villa del Espíritu Santo deja de llamarse así… ahora se llamará Santiago de Compostela y será la capital de la Nueva Galicia, por órdenes de Doña Juanita, o sea, mi reina Juana de Castilla!”
En 1536, el pregonero tuvo que anunciar algo que le heló la sangre a más de uno (quizá a pocos): Nuño de Guzmán autorizó la esclavitud en la Nueva Galicia. Se dice, se cuenta, se rumora que el pregón anunció con voz fuerte:
“¡Se avisa que habrá hierro para marcar esclavos!”
Perooo el pregonero no sólo anunciaba malas noticias, también gritaba las victorias, los nacimientos, las fiestas; era el hilo que unía a la comunidad, la voz que todos escuchaban, para bien o para mal.
Ya para 1624, el pregón anunció en Tepic y Compostela la llegada del pirata Nassau por Chacala y también cómo el capitán Pedro Dávalos y Saavedra, junto a valientes compostelanos y tepiqueños, lograron expulsarlo de las costas de Valle de Banderas.
El pregonero no sólo informaba, también levantaba el ánimo y la moral de la gente. Así que, antes de los noticieros, antes de las historias de Instagram y antes del “última hora”, ya existía el pregonero, ese personaje que caminaba, gritaba y dejaba la noticia sembrada en la plaza.
¿Qué pregoneros modernos te tocó escuchar? ¿Recuerdas el grito de: “¡El marihuanooooo!”?
Fuente: López González, Pedro. Nayarit, Historia del Periodismo. 1993.







