El incremento de la radiación ultravioleta durante la temporada de calor ha generado una alerta sanitaria para prevenir quemaduras graves, deshidratación y enfermedades oculares en la población. Especialistas médicos advierten que la exposición prolongada sin protección mecánica o química aumenta drásticamente el riesgo de desarrollar carcinomas y melanoma a largo plazo, afectando la salud de quienes realizan actividades al aire libre.
La radiación más intensa ocurre diariamente entre las 10:00 y las 16:00 horas, periodo en el que se recomienda suspender labores físicas o recreativas bajo el sol. En este lapso, el contacto directo con los rayos solares provoca desde ardor leve hasta la formación de ampollas que derivan en desequilibrios hidroelectrolíticos, una condición que puede dañar severamente la función renal debido a la pérdida de agua en el organismo.
Respecto al uso de vestimenta, se sugiere dar preferencia a las prendas de colores oscuros y telas sintéticas en lugar de las de algodón. Esta recomendación obedece a que el sudor humedece las fibras naturales, lo cual facilita el paso de la radiación a la piel, mientras que el tejido oscuro y cerrado actúa como una barrera física más eficiente. Asimismo, el uso de sombreros de ala ancha resulta indispensable para resguardar el rostro y el cuello.
La salud visual también requiere atención primordial, pues se estima que el 20 por ciento de los casos de cataratas están vinculados a la exposición crónica al sol. Por ello, el uso de lentes con filtro solar es necesario incluso al conducir o caminar por la calle. Complementariamente, la aplicación de protectores con factor FPS 50+ debe realizarse cada tres o cuatro horas, especialmente en entornos como playas o zonas con pavimentos claros donde la luz se refleja con mayor intensidad.
Finalmente, la jefa del servicio de Dermatología del Hospital Juárez de México, Miriam Puebla Miranda, señaló que grupos como trabajadores de la construcción y agricultores presentan una vulnerabilidad mayor ante el fotoenvejecimiento y las lesiones premalignas. Detectar a tiempo manchas ásperas o escamosas en la piel es vital para evitar complicaciones, ya que al menos el 10 por ciento de estas afecciones pueden transformarse en tumores malignos en un periodo de diez años si no se recibe tratamiento oportuno.







