Una «trayectoria impecable» será la condición de entrada para todo aspirante a una candidatura de Morena en las elecciones intermedias de 2027. Esa directriz, repetida en distintos pasajes del discurso, fue la pieza central del primer mensaje de Ariadna Montiel Reyes como presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del partido, durante el VIII Congreso Nacional Extraordinario celebrado este domingo en el World Trade Center de la Ciudad de México. La exigencia concentró la atención política de la jornada y dejó en segundo plano la sucesión interna, conocida con anticipación.
La nueva dirigente, Ariadna Montiel Reyes, subrayó que la encuesta, método de selección que conserva el partido, no servirá como blindaje a perfiles cuestionados. «Si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no serán candidatos», sentenció ante mil 828 congresistas, según la cobertura de la prensa formal. La advertencia se complementa con una segunda directriz: «Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena». Montiel llamó a la militancia a un «examen de conciencia» para apartar a quienes incurran en prácticas indebidas y reafirmó la regla heredada sobre la prohibición de postular a familiares de funcionarios en activo. La postulación por encuestas, planteó, debe leerse como reconocimiento del pueblo a la cercanía territorial y al compromiso cumplido, y no como vehículo para la fama o el poder por el poder.
El tono cobra peso por la coyuntura. Cuatro días antes del congreso, el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública una acusación formal contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios y exfuncionarios morenistas, a quienes señala por presuntos nexos con la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa. Rocha Moya solicitó licencia el viernes y la Fiscalía General de la República determinó, en una primera revisión, que no hay pruebas suficientes para detenerlo con fines de extradición. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó la imputación como un intento de injerencia y solicitó a Washington elementos sólidos. El mandatario sinaloense fue el único gobernador ausente en la asamblea morenista.

En este contexto se inscribe la insistencia de la nueva dirigente en exigir antecedentes limpios. Sectores de la propia bancada morenista pidieron en días recientes endurecer los filtros internos y solicitar carta de no antecedentes penales a quienes busquen candidaturas, con el fin de evitar la postulación de los llamados «narcocandidatos». La senadora Olga Sánchez Cordero figura entre quienes empujan ese estándar. Reforma reportó también que aliados del PT, PVEM y PRI exhortaron a la nueva dirigente a no utilizar los padrones de los programas sociales del Bienestar para favorecer aspirantes en el proceso interno.
El relevo en sí, anticipado desde el 28 de abril cuando Montiel renunció a la Secretaría del Bienestar, se resolvió con su elección por unanimidad como única aspirante registrada. La extitular del Bienestar permanecerá al frente del CEN hasta el primero de octubre de 2027. Junto a ella tomó protesta Óscar del Cueto García, exresponsable de la Unidad de Vinculación Interinstitucional en Bienestar, designado secretario de Finanzas. La asamblea avaló la formalización del cargo de Citlalli Hernández al frente de la Comisión Nacional de Elecciones y Andrés Manuel López Beltrán en la secretaría de Organización, dos perfiles clave para el filtrado de aspirantes a los comicios intermedios.

Luisa María Alcalde dejó la dirigencia para incorporarse este lunes a la Consejería Jurídica de la Presidencia. En su despedida recordó la magnitud organizativa alcanzada por el partido: doce millones de afiliados y 71 mil 500 comités seccionales en todo el país. Alfonso Durazo Montaño, gobernador de Sonora y presidente del Consejo Nacional, condujo la sesión y pidió cerrar filas. «Aspirar no es traicionar, competir no es dividir y debatir no es destruir», dijo ante los legisladores y consejeros del partido. El gobernador sonorense advirtió sobre presiones externas y pidió que toda aspiración personal para 2027 se ajuste a la institucionalidad del movimiento.
La tarea por delante es de gran calado. En 2027 se renovarán 17 gubernaturas y la Cámara de Diputados, comicios en los que Morena buscará sostener la mayoría que sostiene el segundo piso de la Cuarta Transformación. Montiel anunció que las primeras acciones del Comité Ejecutivo Nacional consistirán en jornadas por la soberanía con al menos un acto por municipio del país, además del arranque, en junio, del proceso de selección de coordinadores estatales de defensa de la transformación. La sede operativa se traslada a la colonia Juárez, alcaldía Cuauhtémoc.
Arquitecta egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México y operadora política con larga trayectoria territorial, Montiel llega a la dirigencia en un partido tensionado por procesos sucesorios estatales y por las acusaciones cruzadas que han alcanzado a uno de sus gobernadores. Frente al pleno reiteró su compromiso con la presidenta Sheinbaum: «no está sola, defenderemos la soberanía nacional a su lado». El umbral que ella misma colocó para los aspirantes de 2027, repetido como consigna a lo largo de su discurso, será el primer indicador con el que la militancia y la oposición medirán los próximos doce meses de su gestión.







