7.7 C
Tepic
martes, mayo 5, 2026
InicioOpiniónOtro amigo que se va...

Otro amigo que se va…

Fecha:

spot_imgspot_img

In memoriam

José Ramón Ramírez López

El fallecimiento ―con un seguimiento, prácticamente, en tiempo real posibilitado por las redes sociales― del Doctor José Ramón Ramírez López ―décimo tercer miembro del Grupo “A” de la Generación 1967-1970 de la Escuela Secundaria Federal [en aquel tiempo] 362-2 que muere― el pasado martes 28 de abril, trajo a mi memoria emocional y sentimental [el resguardo interno de emociones y sentimientos vividos a lo largo de los años y, probablemente, desde el seno materno] la muerte de otro amigo ―de la que tuve noticia hasta después de que había sido sepultado― y que, de manera espontánea, me transportó a la letra de “Cuando un amigo se va” de Alberto Cortez, una canción nacida de su inspiración tras la muerte de su padre y que busca y encuentra ―cual buen poeta― la manera de expresar lo que se mueve en el interior de quienes han perdido a un ser querido: “Queda un espacio vacío / que no lo puede llenar / la llegada de otro amigo; “Queda un tizón encendido / que no se puede apagar / ni con las aguas de un río; “Una estrella se ha perdido”; “Se detienen los caminos”; “Queda un terreno baldío / que quiere el tiempo llenar / con las piedras del hastío y que parece encontrar su mejor expresión en la estrofa que rompe la estructura de las demás cuando dice [y canta]: “Cuando un amigo se va / galopando su destino / empieza el alma a vibrar / porque se llena de frío”.

“Hoy” [ese día extendido desde la tarde en que nos enteramos de la muerte de Ramón ―el hijo, el hermano, el pariente, el esposo, el padre, el abuelo, el amigo, el doctor, el servidor público…―] vuelve a resonar ese canto…

Pero esta vez ―¿será por el paso y el peso de los años?― con un ritmo y sentido distinto. Como un canto que, más allá “del vacío que no se puede llenar”, “del tizón que no se puede apagar” y “del terreno que ha quedado baldío” se muestra como una buena ocasión para agradecer todas y cada una de las facetas de su vida [la enumeradas líneas atrás y otras muchas que tuvo en su ser y que mostró en su quehacer, un quehacer de “padre, amigo hermano y luz alumbrando” para expresar lo mismo con las palabras de “Gracias a la vida” de Violeta Parra] que bien puede iluminarse con las palabras con las que Pedro, en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, describe sintéticamente la obra de Jesús de Nazaret: “pasó haciendo el bien y sanando”…

Y sí, creo que quienes le conocimos y estuvimos en relación con él desde una o varias de las múltiples facetas de su vida, podemos dar testimonio del bien que hacía su presencia y de la alegría contagiosa que dispersaba con sus carcajadas, esas que, sin duda alguna, han dejado un vacío que no se podrá llenar pero que seguirán retumbando en los oídos internos de nuestra antes mencionada memoria emocional y sentimental…

Otra de las facetas de Ramón ―de la que fuimos testigos en aquellos años de la década de los sesenta y que todavía hace unos días pudimos disfrutar― fue la de la interpretación poética e, “hic et nunc” me remite hasta un poema del paisano Nervo “¿A dónde van los muertos?” [uno de los más conocidos entre los que se refiere a la muerte] y que plantea una interrogante que, ante la muerte ―cada vez más frecuente― de seres queridos y cercanos nos confronta ―a menos que la queramos evadir― con ese ser-hacia-la-muerte [“Sein zum Tode”] heideggeriano que implica considerar la muerte como la posibilidad humana “más propia, incondicional, insuperable y cierta, aunque indefinida” y que estremece ante la toma de conciencia de nuestra finitud de ya-no-ser-más, una interpretación de la muerte que asume con toda seriedad esa dimensión que no solo la fenomenología, sino también la biología nos muestran: la muerte como final de la vida; la muerte como ya-no-ser-más…

La interrogante que plantea Nervo en ese poema inspirado en la muerte de su madre tiene, al menos, un tono menos sombrío [sin dejar de serlo], ya que hace mención de una “muy Honda negra onda” por dónde quizás navega; de una zona “Fría”, “Muy fría”, Glacial”; de “una playa remota desolada”; de “abismos hostiles y encubiertos” y “espacios brumosos y desiertos”; de “un planeta bañado de penumbra sin fin, que un sol opaco, ya casi extinto alumbra”…

Y, sin embargo [el “eppur” galileano de nuevo], antes de concluir expresando de nuevo su existencial interrogante, emite una súplica proveniente “de profundis”: “Guiad hacia la vida sus pobres pies inciertos”…

En ese contexto ―y en medio de un supermercado de pensares acerca de la trascendencia de la muerte, todas ellas con pretensión de verdad―, las palabras de “La Palabra encarnada” llenan el corazón adolorido de consuelo y de esperanza…

Palabras como esas que ―de memoria― proclamaba “El Padre Pepe” en su Eucaristía exequial: “Yo soy [con toda la fuerza de su referencia al “Yo soy” del nombre de Dios revelado a Moisés] la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá y quien cree en mí no morirá para siempre”. Palabras de consuelo y de esperanza que también son un reto para la fe y para el amor…

Poniendo en movimiento la imaginación de la fe, no me es difícil contemplar a Ramón escuchando de la boca de Jesús: “Ven, bendito de mi Padre, a recibir el reino preparado para ti desde la creación del mundo… porque estuve enfermo y me atendiste”; viéndole recibir el reconocimiento más valioso: la corona de la justicia que el Señor como justo juez entrega a quienes han peleado el buen combate, han terminado la carrera y mantenido la fe” y, por qué no, cenando con “el testigo fiel y veraz” del Apocalipsis después de haber escuchado su llamado y abiértole la puerta…

Más aún, me es sencillo contemplar su reencuentro con su amada Paty a quien el Señor llamó antes que a él y que, una vez re-unidos pueden ser bendecidos por el Dador de todo bien con unas nupcias que no tendrán fin porque hay amores que la muerte solo separa temporalmente; amores que tienen vocación de eternidad, como el Amor de Cristo por su Iglesia, como el Amor de Dios por sus criaturas…

spot_img

Más artículos

spot_img
spot_img
spot_img