Tepic volvió a registrar este 13 de mayo niveles de contaminación del aire superiores a los de Nueva Delhi, India, una de las ciudades con peor calidad del aire en el mundo y con una población que ronda en los 20 millones de habitantes.
Hasta la 1 de la tarde, la capital nayarita alcanzaba 137 puntos en el Índice de Calidad del Aire (ICA), mientras que Nueva Delhi reportaba 88 puntos. Aunque ambas ciudades se encuentran en zonas horarias distintas, el contraste vuelve a colocar a Tepic en una situación ambiental que resulta difícil de ignorar.
No es la primera vez que ocurre, desde 2025 se han documentado episodios en los que Tepic registra picos de contaminación comparables e incluso superiores a los de grandes metrópolis internacionales. Sin embargo, el contexto actual añade nuevos factores que podrían estar empeorando la calidad del aire.
En los últimos días, la ciudad ha enfrentado una combinación de eventos ambientales y urbanos que favorecen la concentración de contaminantes en la atmósfera. Los deslaves en el Cerro de San Juan, el incendio de un vivero que generó una extensa y densa columna de humo y, nuevamente, el incendio del basurero de El Iztete, se suman a las altas temperaturas que han dominado los últimos días.
A esto se agregó una lluvia ligera que apenas humedeció el ambiente y provocó un aumento en la sensación térmica. El calor atrapado, combinado con humo y partículas suspendidas, genera condiciones propicias para un deterioro acelerado de la calidad del aire.
Uno de los principales riesgos en estos escenarios es la presencia de material particulado.
La contaminación por partículas consiste en una mezcla de sólidos y gotas líquidas suspendidas en el aire. Algunas pueden observarse fácilmente, como el polvo, el hollín o el humo; otras son microscópicas y sólo pueden detectarse mediante instrumentos especializados, entre las más preocupantes se encuentran las PM10 y PM2.5.
Las PM10 son partículas inhalables con diámetros menores a 10 micrómetros. Las PM2.5 son aún más pequeñas, con diámetros inferiores a 2.5 micrómetros, lo suficientemente diminutas para ingresar profundamente en el sistema respiratorio.
Para dimensionar su tamaño, un cabello humano tiene en promedio un diámetro cercano a 70 micrómetros, alrededor de 30 veces más grande que una partícula PM2.5.
Estas partículas pueden estar compuestas por cientos de sustancias químicas distintas y provienen de múltiples fuentes. Algunas son de origen natural y otras de origen antropogénico, es decir provocadas por la actividad humana (incendios, contaminación por vehículos o polvo levantado por caminos sin pavimentar). Otras se forman en la atmósfera a partir de reacciones químicas entre contaminantes generados por vehículos, industrias y procesos de combustión.
Ahora existe además evidencia científica local que empieza a mostrar efectos concretos en la salud de quienes respiran este aire.
Un estudio desarrollado recientemente en la Universidad Autónoma de Nayarit analizó el impacto de la exposición a partículas PM10 en personas alérgicas de Tepic y encontró respuestas biológicas asociadas a procesos inflamatorios e inmunológicos.
La investigación detectó incrementos significativos de inmunoglobulina E (IgE), un anticuerpo relacionado con reacciones alérgicas, durante los periodos con mayor exposición a material particulado.
Además, se identificaron marcadores de inflamación sistémica como PLR y SII, indicadores que sugieren una activación persistente del sistema inmunológico ante la contaminación atmosférica.
Los hallazgos también apuntan a posibles alteraciones más amplias en la regulación inmune, lo que cambia la dimensión del problema. La mala calidad del aire deja de ser únicamente un fenómeno ambiental visible en índices y aplicaciones móviles; comienza a reflejarse en efectos medibles dentro del organismo.
A este escenario se suma ahora la reactivación de las estaciones de monitoreo de calidad del aire instaladas en el Instituto Tecnológico de Tepic y en la Universidad Autónoma de Nayarit, que retomaron operaciones tras recibir mantenimiento.
De acuerdo con el docente investigador Juan Manuel Agraz, uno de los primeros registros tras el reinicio de operaciones detectó niveles cercanos a los 110 puntos en el ICA, una calidad del aire considerada mala y próxima a niveles muy malos.
Según explicó, estos aumentos se presentan principalmente entre las 7 y 10 de la mañana y nuevamente alrededor del mediodía, horarios donde el tráfico vehicular incrementa la concentración de partículas contaminantes.
El especialista también advirtió que el mayor riesgo ocurre durante actividades físicas intensas al aire libre, debido a que aumenta la cantidad de aire y partículas inhaladas. Por ello recomendó evitar ejercicio de alta intensidad durante horarios con mala calidad del aire, especialmente en niñas, niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.
El contexto actual vuelve especialmente relevante el estudio realizado en la UAN.
El humo de incendios, la quema de residuos y las condiciones atmosféricas de calor extremo favorecen precisamente la presencia de partículas suspendidas como las PM10 y PM2.5, asociadas a afectaciones respiratorias, inflamación y riesgos para grupos vulnerables.
Y aunque Tepic no tiene el tamaño, la densidad industrial ni la carga vehicular de ciudades como Nueva Delhi o Ciudad de México, vuelve a registrar índices de contaminación que colocan la calidad del aire en niveles considerados perjudiciales para la salud.
La diferencia es que ahora ya no se trata solamente de percepción o de comparaciones internacionales incómodas. La evidencia científica local y los registros de monitoreo comienzan a confirmar que el problema también podría estar impactando directamente al cuerpo de quienes viven en la ciudad.







