Las carreteras del país atraviesan un periodo de vulnerabilidad extrema que se ha prolongado por más de seis años. El presidente nacional de la organización Integradora de Derechos Convencionales (INDECO), Adalberto Gutiérrez Muñoz, advierte que los operadores de carga han perdido la tranquilidad debido a la proliferación de células delictivas que operan con impunidad en diversas regiones. Éste asegura que el fenómeno se ha reproducido de forma alarmante, dejando a los trabajadores del volante en un estado de indefensión constante.
Puntos críticos como el Estado de México, Puebla, Oaxaca, Veracruz, Guerrero, Aguascalientes, San Luis Potosí y Zacatecas concentran el mayor índice de peligrosidad. Gutiérrez Muñoz señala que la presencia de la Guardia Nacional resulta insuficiente, sugiriendo que sólo una vigilancia estricta por cada kilómetro recorrido podría mitigar el asedio criminal. La situación ha escalado a tal grado que las antiguas tácticas de retenes falsos han sido sustituidas por persecuciones violentas en pleno movimiento.
Bajo este nuevo esquema, camionetas tripuladas por sujetos armados emparejan a los camiones para forzar el alto total mediante amenazas. El líder de la organización explica que, si el operador decide ignorar las instrucciones, los delincuentes abren fuego sin vacilar, cobrando la vida de conductores en múltiples ocasiones. “Hoy en día ya no es así, ahora vas circulando, se te empareja una camioneta y te obligan a detener la marcha”, precisó el declarante al describir la agresividad de estos grupos.
Aquellas mercancías sustraídas, que van desde insumos básicos hasta productos de alto valor como el café soluble, terminan alimentando el mercado negro nacional. El representante de INDECO estima que las pérdidas son millonarias, citando como ejemplo que un solo cargamento puede superar los 8 millones de pesos. Ante el riesgo inminente de perder la existencia, recomienda a los choferes evitar cualquier resistencia y entregar las unidades, pues ninguna carga posee más valor que la integridad humana.
Contrasta esta realidad nacional con la situación que prevalece en las rutas de Nayarit, calificadas por el entrevistado como las más seguras del territorio. En la entidad no se registran asaltos carreteros ni robos sistemáticos de productos, posicionándose como una zona de calma en medio de la crisis de inseguridad que azota al resto del país. La coordinación entre autoridades federales y estatales sigue siendo la única vía para desarticular la cadena de comercialización ilegal que sostiene este delito, puntualizó.







