
De acuerdo con el especialista Abel Ortiz Prado -aborpra@hotmail.com-, consultor en gobierno, finanzas y administración pública además de estructurador de Asociaciones Público Privadas, durante años, México ha logrado sostener una relativa estabilidad macroeconómica a pesar del bajo crecimiento económico, la elevada informalidad laboral, la incertidumbre jurídica, la inseguridad y las constantes presiones políticas internas y externas.
LAS RESERVAS BENDITAS
Una de las principales razones ha sido la fortaleza de las reservas internacionales del Banco de México, las cuales actualmente superan ampliamente el nivel recomendado para cubrir más de tres meses de importaciones. Dichas reservas funcionan como un escudo financiero que protege al país frente a choques externos, da confianza a los mercados y reduce el riesgo de crisis cambiarias como las vividas en décadas pasadas, escenario en el que las remesas han dejado de ser únicamente un fenómeno social o migratorio para convertirse en un componente macroeconómico estratégico, funcionando en la práctica como un amortiguador económico nacional.
¿EN PELIGRO LAS REMESAS?
Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad existe un fenómeno que pocas veces se discute con suficiente profundidad: el creciente peso de las remesas enviadas por millones de mexicanos desde el extranjero. En los últimos años, las remesas han alcanzado niveles históricos y hoy representan una de las principales fuentes de entrada de divisas para el país, incluso por encima de sectores estratégicos como el turismo internacional y los ingresos petroleros. Esto significa que buena parte de la estabilidad cambiaria y del fortalecimiento de las reservas internacionales no proviene necesariamente de una expansión vigorosa de la economía nacional, sino del esfuerzo de millones de familias migrantes que sostienen el consumo interno desde fuera del territorio mexicano, flujo financiero que ahora peligrosamente se pone en riesgo ante la orden ejecutiva del Gobierno Norteamericano al sistema bancario para restringir el acceso a los migrantes al sistema financiero, lo que nos lleva a una inevitable interrogante: ¿Cómo afectaría al país si en el actual escenario de tensión geopolítica y baja en la calidad crediticia que pone a México en el último escalón del grado de inversión -al borde del precipicio-, Washington prohibiera el envío de dinero como lo hizo con Cuba en el 2020, dejando a muchas familias sin esta fuente de ingresos y cerrando esta generosa fuente de divisas para el país?.
RETOS FUTUROS A LA VISTA
El verdadero desafío para México consiste en no depender estructuralmente de factores externos para preservar su estabilidad económica. Las reservas internacionales son fundamentales y las remesas constituyen un soporte invaluable para millones de hogares; sin embargo, ninguna nación puede aspirar a un desarrollo sólido descansando indefinidamente en el dinero generado fuera de sus fronteras. El reto de fondo sigue siendo construir una economía con mayor productividad, inversión, innovación y generación de empleos de calidad. Porque cuando un país depende demasiado de las remesas para sostener su estabilidad, el riesgo no es financiero: es estructural. “Las reservas internacionales fortalecen la estabilidad del país, pero las remesas revelan las debilidades de su modelo económico. Esta es la opinión del analista financiero Abel Ortiz Prado, que nos revela las dificultades mexicanas para sostener en lo alto, su estabilidad económica, paz y tranquilidad.
VEREMOS Y DIREMOS.







