El Sistema DIF estatal y las autoridades de protección a la mujer concretaron el resguardo de una menor de trece años en un entorno seguro. La intervención ocurrió tras identificar que la víctima sufría abusos sistemáticos, logrando su extracción de un ambiente de alta vulnerabilidad; ésta se encuentra ahora bajo vigilancia médica y psicológica especializada para iniciar su proceso de recuperación.
Margarita Morán Flores, titular del Instituto Nayarita para la Mujer en Nayarit (INMUNAY) explicó que a partir de una alerta emitida dentro de un plantel educativo, las instituciones encargadas de la protección infantil detectaron la gravedad del caso. Las indagatorias iniciales revelaron que la agraviada padeció agresiones sexuales desde los cinco años de edad, una situación que se prolongó durante casi una década antes de que la denuncia escolar permitiera el acceso de las autoridades al entorno doméstico.
Morán Flores detalló que las investigaciones ministeriales y de asistencia social señalaron de forma directa a la madre de la niña como la presunta responsable de ofrecer a su propia hija en distintos puntos de la capital. Los reportes indican que hombres adultos pagaban por abusar de la víctima, configurando una red de explotación operada desde el interior del hogar donde la menor se suponía debía estar protegida.
Esta red de violencia involucraba a diversos integrantes del círculo cercano de la niña, quienes participaban activamente en la comercialización de la infancia para fines sexuales. La funcionaria detalló que las pesquisas arrojaron un esquema de complicidad familiar profundo que permitía la continuidad de los delitos sin que se detectaran externamente durante años.
Actualmente, el impacto de estas agresiones constantes derivó en cuadros clínicos de salud mental severos, pues la joven presenta trastornos psicológicos graves que afectan su desarrollo cotidiano. Entre las secuelas más evidentes se encuentran problemas persistentes para conciliar el sueño, por lo que el tratamiento se enfocará en estabilizar su estado emocional tras el trauma prolongado que enfrentó.
Ante la gravedad de los hechos, las autoridades exhortaron a la ciudadanía a utilizar los canales de denuncia ante cualquier sospecha de maltrato o abuso contra infantes. El reporte oportuno ante las instancias correspondientes resulta fundamental para interrumpir ciclos de violencia y garantizar la integridad de los habitantes más jóvenes del estado, pues sólo mediante la participación social se logran desarticular estos entornos de peligro.







