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jueves, junio 4, 2026
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Pide Obrador «que regrese el otro Trump»

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La jornada que arrancó con  la presunción de dos gobernadores sin visa terminó con una carta desde el trópico. López Obrador abandona el silencio de Palenque para respaldar a Sheinbaum y tenderle a Donald Trump un puente hecho de nostalgia y de reproches

Si el miércoles amaneció agitado, con la revelación de Los Angeles Times sobre el retiro de visas a los gobernadores Alfonso Durazo y Américo Villarreal, al caer la tarde subió de tono. Desde su retiro en la Quinta La Chingada, en Palenque, el expresidente Andrés Manuel López Obrador rompió un silencio de meses y colgó en sus redes una carta de cinco cuartillas. Y eso que el horno no estaba para bollos.

El texto lleva un título que ya dice a qué viene: «Mi apoyo sin condiciones a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y una respetuosa reflexión sobre el presidente Donald Trump». Dos movimientos en una sola página: el escudo para su sucesora y la mano tendida, cargada de reclamos, al vecino del norte.

La primera mitad de la carta es un alegato político. López Obrador sostiene que la embestida de Washington contra México responde a un cálculo «de carácter político y electoral», y no al afán por atajar la pandemia de adicciones que padecen los estadounidenses. Acusa a algunos funcionarios de ese país de querer debilitar a Morena y apuntalar a la derecha mexicana para recuperar, dice, un gobierno «entreguista, corrupto, mafioso y cruel». No le tiembla la mano para el golpe mayor: les imputa la «táctica propagandística hitleriana de repetir y repetir mentiras» de cara a los comicios estadounidenses de noviembre. Y cierra el argumento con una sentencia de vieja escuela: «la prepotencia siempre suele ser predecible, sobre todo en épocas de decadencia».

La carta aparece el mismo día en que dos gobernadores de su partido amanecieron señalados, y a poco más de un mes de que la justicia estadounidense acusara al sinaloense Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia, junto con otros nueve funcionarios y exfuncionarios. El expresidente, que durante su mandato cultivó el desdén hacia las críticas del extranjero, sale a sostener el relato de que los señalamientos son una operación contra la Cuarta Transformación.

La segunda mitad cambia de registro y se vuelve memoria personal. «El Trump de ahora es distinto al que traté», escribe, y desgrana un inventario de la relación que, asegura, resolvieron «mediante el diálogo argumentado y sin confrontación». Recuerda que el republicano se abstuvo de hablar mal de los mexicanos y de mencionar el muro mientras él gobernó, que firmaron el tratado comercial, que no puso trabas sanitarias a las exportaciones de tomate, atún o ganado, que aceptó dejar el petróleo mexicano fuera del acuerdo por respeto a la soberanía energética y que ayudó durante la epidemia de covid.

El pasaje central es el caso Cienfuegos. López Obrador relata que, tras la detención del general Salvador Cienfuegos en Los Ángeles, en octubre de 2020, pidió a Trump revisar las pruebas porque dudaba de su autenticidad, y que el estadounidense accedió a que el expediente se radicara en México. Allí, afirma, quedó demostrado que se trataba de «una represalia política fraguada» contra una institución del Estado. Conviene anotar que ésa es su versión: la DEA y el Departamento de Justicia repatriaron al general sin exonerarlo de los cargos de narcotráfico, y el episodio sigue siendo materia de disputa entre los dos países.

Hay un segundo recuerdo que el expresidente exhibe como prueba de aquella sintonía. Cuenta que Trump le consultó si convenía calificar de terroristas a los narcotraficantes y que él lo disuadió, por considerarlo «ese garrafal error»; al día siguiente, dice, el republicano anunció que no firmaría tal ordenamiento. El tiempo le pasó por encima. La actual Casa Blanca sí designó a los cárteles como organizaciones terroristas, y de ese paso, advierte López Obrador, deriva la «licencia para secuestrar, cazar y ajusticiar» fuera de las fronteras que hoy equipara con la «ley fuga» y el «mátalos en caliente», a su juicio «la más abominable violación a los derechos humanos».

Sobre ese telón formula la pregunta que organiza todo el escrito: «¿Por qué cambió tanto, en pocos años, el presidente Trump?». Descarta que se deba al cambio de circunstancias y, para sostenerlo, hace una loa abierta a su sucesora: a su juicio, Sheinbaum «ha resultado la mejor presidenta de México de nuestro tiempo». Descarta también que el giro tenga que ver con el fin del mandato, porque, razona, a una persona como Trump «le interesa más la historia que el cargo».

Su hipótesis apunta a otro lado. Atribuye el cambio a los consejeros que rodean al republicano y los despacha con una retahíla que parece salida de un panfleto del siglo XIX: «paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos…». En medio del reproche desliza un guiño a los 40 millones de mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos, a quienes, parafraseando a Calle 13, recuerda que «el que no quiere a su patria, no quiere a su madre». A Trump le pide, casi se lo ruega, que «mande al carajo a las rémoras que lo rodean» y vuelva a gobernar con su «instinto certero».

El desenlace es la frase que ya circula sola: «Por el bien de todos, que regrese el otro Trump». La fórmula tiene historia. López Obrador toma la primera mitad de su lema más conocido, «Por el bien de todos, primero los pobres», y le injerta una petición nueva: donde su consigna ponía a los pobres, ahora pone el deseo de recobrar al republicano con el que dice haberse entendido. En una sola línea, cargada de su sello, condensa el doble propósito del escrito: respaldar a Sheinbaum y llamar a Trump de vuelta.

Fechada en La Chingada el 3 de junio, la carta devuelve al expresidente al primer plano en el momento más áspero del sexenio de su discípula. Para sus seguidores es el patriarca que da la cara cuando arrecia la presión sobre el movimiento; para sus críticos, la prueba de que la sombra de Palenque todavía marca el paso de Palacio Nacional. Eligió el momento con cuidado: publicó el día exacto en que su movimiento más lo necesitaba.

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