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martes, junio 9, 2026
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Vuelve Alba y se queda

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Desapareció de la UPN, la hallaron en Xalisco y Juanita la adoptó. El deseo de quienes la acompañaron se reduce a una palabra: tranquilidad

La voz le llega antes que la persona. «Alba, ¿me estás esperando, mi hermosita? Ay, me está esperando mi consentida. Voy, ya voy.» Del otro lado del saludo hay una perra que durante años aprendió a reconocer pasos y voces en los pasillos de la Universidad Pedagógica Nacional. Esa rutina se rompió el 13 de abril.

Ese día los estudiantes volvieron de vacaciones y Alba no estaba. La perra que formaba parte de la vida cotidiana del plantel había desaparecido del mapa conocido. Profesores y alumnos abrieron la búsqueda en redes sociales, y cientos de personas en Tepic siguieron el rastro con una preocupación que excedía al campus.

El 17 de abril la encontraron cerca de Cofradía de Chocolón, en Xalisco, resguardada y con buena salud. Juanita Marisol González fue de las primeras en llegar al reencuentro. «Fueron las emociones de todos lados, pero lo principal era que Alba la recibiera su veterinaria», recuerda. «La hidratamos, la cuidamos, y ese día nos despedimos de ella, porque vivía en las cercanías de la UPN. Ya no la vimos hasta el lunes.»

El regreso dejó algo a la vista: a Alba la habían cuidado muchas manos. La comunidad universitaria, sí, pero también los vecinos de la zona procuraban su bienestar. Quien respondía por ella de vez en cuando llegó a una conclusión sencilla: estaría mejor con Juanita.

«Me dijo: mejor quédatela tú. Platiqué con el maestro Efraín, con algunos alumnos, y decidimos traerla a casa. Es muy querida y vivimos muy felices», cuenta.

Juanita no quiso que Alba perdiera de golpe lo que conocía. Durante un tiempo la llevó de vuelta a los lugares de su antigua rutina, mientras le abría espacio a nuevas costumbres y, poco a poco, a otra vida en familia. Hoy los vecinos del lugar donde vive ya la conocen. La ven correr y salir a explorar las calles, como si el barrio fuera una extensión del patio.

La historia creció hasta un punto que pocos habrían anticipado. La Fiscalía abrió una carpeta de investigación por lo ocurrido. Para quienes acompañaron a Alba desde el principio, el deseo cabe en una frase: que el asunto termine. «No conozco más detalles de lo que diga la Fiscalía, la autoridad, pero yo sí manifesté que ya me gustaría estar tranquila con Alba», dice Juanita. «No quiero que esté en esos trámites, quiero su tranquilidad.»

El vínculo con la UPN no se cortó. Los estudiantes y el profesor Efraín siguen visitándola. Recuerdan que desde el primer día evitaron buscar culpables. Prefirieron devolverle el cariño que Alba les dio durante tantos años. Cuando llegan a verla, ella reconoce los pasos y las voces de siempre, los mismos que un día salieron a buscarla por toda la ciudad.

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