Inversiones superiores a los mil millones de pesos han sido destinadas a la rehabilitación de la infraestructura educativa y el saneamiento financiero del sector primario. Mediante la construcción de casi 300 domos y el equipamiento tecnológico de aulas, la administración estatal busca elevar la competitividad y optimizar el rendimiento de los servicios públicos. Esta inyección de capital asegura que el retorno de inversión social se traduzca en una mejora medible de las condiciones de aprendizaje para miles de alumnos.
El gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero señaló que la situación de los planteles públicos presenta una transformación radical respecto a ejercicios anteriores; de los modelos de gestión pasados, éste destaca por su enfoque en la dignificación física de las escuelas. El mandatario precisó que el esfuerzo administrativo ha logrado cambiar la percepción de las comunidades escolares, sustituyendo la incertidumbre por la entrega efectiva de recursos técnicos y materiales en cada municipio visitado.
“Nuestro gobierno es un gobierno de hechos, no de palabras”, afirmó Navarro Quintero al detallar que el equipamiento incluye mesabancos, escritorios y sistemas de aire acondicionado. La coordinación con el magisterio ha permitido que la infraestructura responda a las exigencias climáticas y pedagógicas de la región, asegurando que las herramientas informáticas y el mobiliario nuevo lleguen de forma directa a los centros escolares que anteriormente carecían de lo básico.
En el ámbito de la producción alimentaria, la reciente agenda de trabajo en la Ciudad de México derivó en soluciones estructurales para los sectores del arroz, maíz y frijol. La autoridad estatal gestionó la resolución de carteras de deuda que diversos productores mantenían con instituciones de desarrollo federal, logrando liberar la carga financiera que asfixiaba a las familias del campo y permitiendo que los agricultores recuperen su capacidad de reinversión y liquidez económica.
Sólo mediante el saneamiento de las finanzas agrícolas y la modernización de los espacios públicos es posible garantizar un crecimiento equilibrado en la entidad. El contacto directo con los diversos sectores productivos permite ajustar las políticas de gasto a las necesidades reales del territorio, fortaleciendo la capacidad operativa del estado y asegurando que cada peso invertido contribuya a la estabilidad financiera de los habitantes que dependen de la actividad agraria.







