La señora Ana Elisa contempla el brillo de la chaquira sobre las mesas del pasillo lateral al Mercado Juan Escutia, esperando que el día resulte mejor que el anterior. En el corredor Wikixi, la quietud del ambiente preocupa a quienes transforman hilos y cuentas en piezas de identidad, pues el turismo parece haber olvidado esta esquina de la capital. Ésta es la realidad de sesenta creadores que ven cómo sus ingresos se diluyen entre la falta de difusión y una economía que aprieta los bolsillos de los visitantes.
Para quienes dependen de la venta de artesanía para el sustento diario, la situación financiera actual golpea con fuerza la estabilidad del hogar. La señora Ana Elisa López Zavalza, quien encabeza a los artesanos instalados en este punto, lamenta que las ganancias apenas alcancen para cubrir los traslados mínimos. “Las bajas ventas impactan de manera directa nuestros ingresos, incluso con lo que vendemos al día, no alcanzamos a solventar los gastos de transporte y los gastos de nuestras familias”, relató la entrevistada con evidente preocupación.
Grandes establecimientos en el primer cuadro de la ciudad añaden presión al ofrecer artículos de origen asiático a precios con los que el trabajo manual no puede competir. Mientras que una pieza auténtica requiere horas de dedicación y profundo simbolismo, los productos importados inundan el mercado con imitaciones industriales. Éste es un factor de competencia desleal que confunde al consumidor y resta mérito a la labor de los artesanos locales, quienes mantienen vivos los procesos de creación sin intermediarios.
El ingreso promedio diario en la zona se ha desplomado a cifras que oscilan entre los trescientos y cuatrocientos pesos por puesto, cantidad insuficiente para muchos integrantes del gremio. “Hay compañeros que vienen de comunidades cercanas y a veces no sacan ni lo de los pasajes porque sus ventas son muy pobres”, detalló la lideresa artesanal. La baja afluencia de compradores ha generado un panorama de incertidumbre para las sesenta personas que se instalan diariamente con la esperanza de vender su mercancía.
Pese a la adversidad, la invitación para rescatar el corredor Wikixi permanece abierta para los habitantes y visitantes de la ciudad. En los mostradores se exhiben desde sencillos detalles de 30 pesos hasta complejas figuras de venados y carteras de alta gama que rondan los 600 pesos, reflejando el valor de la cultura nayarita. “Los invitamos para que vengan a conocer nuestros productos, aquí podrán encontrar piezas a precios justos”, concluyó López Zavalza, confiando en que la sociedad elija el arte local sobre la mercancía extranjera.







