El Gobierno Federal reportó una disminución significativa en las estadísticas de violencia criminal, logrando registrar una de las cifras diarias de homicidios más bajas en la historia reciente del país. Esta reducción responde a la consolidación de los esquemas de vigilancia y prevención que buscan pacificar las diversas regiones de la nación mediante un enfoque integral que prioriza la atención a los factores sociales y la coordinación operativa.
Resultados estadísticos recientes reflejan una caída cercana al cincuenta por ciento en comparación con los registros obtenidos al inicio de la presente administración. Mientras que en el último trimestre de 2024 se contabilizaba un promedio cercano a las noventa víctimas diarias, el cierre del primer semestre de 2026 muestra una tendencia que apenas supera los cuarenta y cinco casos por jornada, lo que evidencia una estabilización progresiva de la seguridad ciudadana.
Durante un encuentro informativo en el Estado de México, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, explicó que estos indicadores son el resultado directo de la aplicación de inteligencia y el fortalecimiento de las corporaciones federales. Según la mandataria, los datos permiten constatar el avance en la recuperación de la tranquilidad pública, destacando que incluso se han alcanzado fechas con sólo veintiún incidentes en todo el territorio.
Un análisis comparativo de las gestiones federales previas subraya el cambio de tendencia, pues periodos gubernamentales pasados presentaron incrementos que llegaron a duplicar la incidencia actual. La política vigente se aparta de los esquemas de confrontación directa de años anteriores, logrando que en menos de veinticuatro meses se perciba una mejora sustancial en los índices de mortalidad violenta vinculada a la delincuencia.
Mantener esta inercia descendente es la prioridad de la Estrategia Nacional de Seguridad, la cual se apoya en el robustecimiento de la Guardia Nacional y la eficacia en la investigación. La atención a las causas estructurales y la coordinación entre los niveles de gobierno se perfilan como los pilares para asegurar que la paz social continúe fortaleciéndose en los próximos años de gestión.







