Enfrenta la sociedad nayarita un incremento en los casos de dependencia a los juegos de azar, un trastorno que vulnera la estabilidad emocional y económica de diversos núcleos familiares. Esta patología, catalogada como una adicción conductual, presenta mecanismos de dependencia similares a los generados por el consumo de sustancias psicoactivas, dificultando su erradicación sin intervención especializada.
Bajo una tendencia preocupante que alcanza a ciudadanos de todos los niveles, la directora general del Instituto contra las Adicciones Marakame, María Elena Pulido González, alertó que los pacientes enfrentan una pérdida total de voluntad. Según la funcionaria, la ludopatía se manifiesta en rangos de edad que van desde los quince hasta los setenta años, sin distinción de género o posición social.
Registran los afectados recaídas recurrentes que obligan a procesos de rehabilitación múltiples, pues el simple acto de participar en una apuesta detona nuevamente el ciclo adictivo. En la experiencia clínica de la institución, se han documentado ingresos reiterados de personas que, tras concluir un tratamiento inicial, retornan a las salas de juego al carecer de herramientas de contención sólidas.
La pérdida gradual del patrimonio inicia con apuestas menores que escalan hacia préstamos impagables y la venta de bienes familiares para sostener el hábito. Al perder la capacidad de decisión sobre sus finanzas, los individuos quedan atrapados en una espiral de deudas que compromete su futuro económico además de la integridad de sus relaciones afectivas primarias.
Atención profesional y acompañamiento médico se encuentran disponibles en las instalaciones ubicadas en la avenida Aguamilpa número siete de la capital. La asistencia especializada constituye la vía principal para detener el deterioro financiero y social, garantizando un esquema integral para que el ciudadano logre una reinserción productiva y no deba enfrentar este proceso solo.







