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lunes, agosto 3, 2026
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¿De qué sirven los foros sobre la NEM?: eufemismos y mentiras

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A finales de junio pasado se llevó a cabo en las instalaciones del Instituto Estatal de Educación Normal de Nayarit (IEENN) -la meca de la formación de maestros en nuestra entidad- el “Foro Estatal La Nueva Escuela Mexicana A Tres Años: recuperación, diálogo y construcción colectiva desde la experiencia”. A este evento asistieron diferentes figuras educativas, pero tuvo como protagonistas a los docentes frente a grupo de los diferentes niveles de educación básica. Fue un evento dirigido a quienes están en el frente de batalla.

Tuve la oportunidad de asistir. Y no sólo eso. Fui seleccionado para presentar en diez minutos una experiencia de mi trabajo docente. Debo aclarar que para haber sido invitado al foro, los maestros tuvimos primero que haber enviado un manuscrito sobre la asimilación de la NEM en nuestra praxis. Luego, para tener la oportunidad de exponer frente a los invitados, los maestros fuimos elegidos por la autoridad correspondiente según una evaluación del manuscrito enviado. Yo fui uno de esos. Qué padre ¿no? Asistir al IEENN a un evento federal que reúne por cada estado de la república las mejores contribuciones para que la política educativa del país mejore. Claro, como si esas cosas pasaran. 

La bienvenida fue en la parte de atrás del IEENN, dentro de su mejorado auditorio. Me alegra que ya ocurran más eventos de estos allí. Cuando yo fui estudiante sólo se usaba para encerrarnos a aplaudir políticos. El siguiente momento fue la presentación y discusión de las experiencias seleccionadas. Esto ya en aulas separadas según el nivel educativo de cada maestro. Recuerdo que fui el segundo en presentar para mi grupo de primarias. Estaba bastante intranquilo. Mi trabajo hablaba sobre economizar los tiempos de planeación, cuidar el talento humano y seguir el principio filosófico denominado «la navaja de ockham». Por una parte, es un tema que a nadie interesa, pues se contrapone al dogma de la omnipotente vocación docente, desde la cual siempre será bien visto quedarse con poco tiempo libre fuera de la escuela. Por la otra, resultaba ser un ñoñismo sin color.

Sólo los maestros más jóvenes de la sala asentían con la cabeza mientras iba exponiendo. Los veteranos y aquellos absorbidos por ellos, daban una expresión de desinterés ante este tipo de propuestas. Ver esas caras esperando que me pusiera a cantar “la vaca loca” o alguna sesión de psicomotricidad me desmotivaba. Era como contar un chiste de humor negro en misa. Simplemente incómodo.

Terminé de presentar, pasé a mi asiento y continuaron las exposiciones. La discusión sobre las mismas tenía lugar una vez se hubieran presentado cuatro o cinco experiencias al grupo. Durante la socialización, mi experiencia no llamó mucho la atención. A la mayoría de los maestros les atrajo más que una maestra hubiera puesto a sus alumnos a cuidar un huevito para enseñar valores y sobre finanzas del hogar. O el proyecto de una maestra que consistió en hacer una bicicleteada por la comunidad para unir a las familias. 

Entendí que el foro era para hacer observaciones y críticas de mejora a la NEM, de modo que se pudiera reportar a la autoridad nacional cómo ha ido hasta la fecha. Quise poner de manifiesto la desatención a la planeación didáctica, una de las actividades más fundamentales del profesor. La planeación didáctica cuesta hacerla. Sigue requiriendo grandes cantidades de tiempo. No son pocos los profesores que optan por conseguirlas ya hechas o simplemente no preocuparse por ellas. ¿Por qué no se ha puesto sobre la mesa como un problema real como este?

El último momento del foro fue volver al auditorio para escuchar las conclusiones a las que cada nivel educativo había llegado. La conclusión general fue que todo es un éxito. La NEM funciona sin dificultad. Cada uno de los engranes va donde tiene que ir. Todo problema se soluciona con socioemocionalidad y comunidad.  Todos son más felices y aprenden mejor. La NEM ha superado sin duda alguna a cualquier política predecesora. Que belleza.

Afortunadamente Rosa María Torres Hernández estuvo ahí. La rectora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), en representación de Mario Delgado Carrillo, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), se mantuvo pasando a cada uno de los grupos. Me tocó verla al otro lado de donde yo estuve sentado. Toda la mística de una académica. Tecleando su computadora, atenta con el oído a los demás y pasando desapercibida con una mochila sencilla a la espalda. Cuando en la clausura tomó la palabra, sintetizó cada una de las exitosísimas experiencias que le tocó escuchar. No tengo el discurso literal, pero con humor sarcástico, pidió a los maestros evitar eufemismos. O sea, dejar de maquillar a las cosas para que no suenen lo feas que son. El eufemismo, así como el oxímoron, son recursos lingüísticos por excelencia del profesorado. Ya no sé si al maestro promedio le falte pensamiento crítico o tenga en exceso una vergüenza desproporcional por analizar objetivamente su propia práctica.

villarrealpaz.jo@gmail.com

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