He estado aprendiendo a escribir columnas. Empecé por hacer reportes de evidencia científica acerca de variables escolares. Luego me moví hacía un tipo de escrito que era un licuado narrativo, con un tanto de ensayo y otro de crónica. En el último repliqué a Martín Caparrós en sus columnas para el periódico El País. Ahora tengo pensado una dinámica de entrevistas por correspondencia y presenciales.
Quiero entrevistar a gentes profesionales en la enseñanza y a gentes con cualquier tipo de noción acerca de esto. Tengo la hipótesis de que los mismos profesionales no serían capaces de distinguir un discurso pedagógico profesional de uno que sean meras expectativas idealistas y anécdotas. Esto debido a que muchos “expertos” en pedagogía han dejado de lado el lenguaje técnico. Estudian su ciencia con el mismo lenguaje que usan para pedir una pizza.
Sus razones las tendrán. No las comparto. Las discutiré luego en este mismo espacio. Lo que busco con la dinámica de entrevistas es incentivar el diálogo y la exposición de ideas educacionales. Intercambiar reflexiones con personas próximas, haciéndoles entrevista presencial, y con las lejanas apoyándome de la correspondencia electrónica.
Considero que los medios tienen que hacer más este tipo de labores. Generar espacios disciplinares. Gran parte de lo que se comunica es «política» en cuanto a grilla, y los temas «culturales» que se limitan a arte indígena y danzas folklóricas. He visto que medios de Argentina y España acostumbran más a la difusión de contenidos académicos. No sólo eso. También el público los acepta bastante bien.
Eso es lo que pretendo hacer. Intento no ser ingenuo. Reconozco las resistencias y los obstáculos. Hacer contenido por escrito ya es una de ellas. Así que por eso quiero entrevistar a profesionales y a otros que no lo sean. Poner el foco en quien tenga algo interesante por decir y en quienes pudieran decir algo relevante por quienes son. Espero acercar lectores por curiosidad en las ideas y a quienes quieran fisgonear en lo que dice la persona a la que conocen.
Imagínense leer una semana la entrevista a un académico reconocido de Nayarit, de México, o incluso del extranjero, y en la siguiente semana al taquero que más vende del municipio. No es mi intención equiparar ambos discursos. Yo nunca diría que lo dicho por ambos vale igual. Más bien es la de contrastar. Radiografiar lo que cada uno tiene por decir, compararlos y lanzar un comentario final.
Y ya por mero divertimento, dejarles la pregunta: ¿Podrían distinguir quién ha respondido a la entrevista? Creo que es una buena idea para mover la lectura y la creación de contenido por escrito. Todavía no le tengo título a la dinámica. Según la RAE, la palabra «interviú» es válida. Me gustó. Igual que «lego», por la cual entendemos a quienes no tienen expertís ni especialización en los temas tratados.







