Ayer se cumplieron treinta años del fallecimiento de Manolo Martínez, figura de grandes dimensiones en la historia del toreo mexicano.
El 16 de agosto de 1996, el llamado “Mandón” murió en un hospital de La Jolla, California. El velorio en el ruedo de la Plaza México fue una muestra multitudinaria de estremecimiento y cariño. Tuve el honor de transmitirlo en vivo por televisión.
Es el torero con más actuaciones y encerronas en la Monumental Plaza México. Un total de 91 paseíllos y cinco comparecencias en solitario, lo que lo coloca como el diestro más importante en la historia del coso metropolitano.
El regiomontano provocó el surgimiento del martinismo y el antimartinismo, dos facciones encontradas que llenaron de pasión los tendidos de La México durante varios lustros. ¡Manolo, Manolo, y ya!, era el grito de batalla de sus numerosos partidarios.
Su última corrida en la Plaza México fue el domingo 4 de marzo de 1990, alternando mano a mano con Jorge Gutiérrez, con toros de la ganadería de La Gloria. En ese festejo se le notó pasado de peso y disminuido físicamente. Manolo es quizá el matador más taquillero, idolatrado y discutido en los anales de la tauromaquia en nuestro país.
Mientras tanto, el incidente desagradable de la terminación de la primera jornada de la Leagues Cup fue el empujón que propinó el portero Nahuel Guzmán de los Tigres al árbitro salvadoreño Iván Barton durante el partido contra Vancouver en Monterrey.
Gerardo Torrado, que fue todo temperamento y firmeza como jugador, tiene que poner ese temperamento y esa firmeza como directivo para sancionar a Nahuel, cuyo comportamiento no es acorde con los valores de la institución del Club Tigres, la empresa que lo financia y la universidad que representa. Ni que Nahuel estuviera ciego para no ver que era el silbante a quien estaba empujando.
Enésima “nahuelada”. Pésimo ejemplo para los niños que ven futbol. No es la primera vez que este jugador actúa desquiciado, descontrolado. Una larga trayectoria de grandes atajadas, indiscutible capacidad, inaceptables e infantiles travesuras y un elevado número de payasadas. ¿Cuál va a ser, Gerardo, la sanción interna para Guzmán?.








