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Piratas con bandera roja en Acaponeta, Nayarit

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En diciembre de 1688, Francisco Franco llegó con su tripulación, derrotó a las fuerzas virreinales y convirtió a la población en rehén

¡Acaponeta fue secuestrada por piratas! Y lo peor no fue el secuestro: ¡fue que llegaron con bandera roja! ¿Qué significa eso? Pues ahorita lo vemos, porque, como toda buena señal de alerta, al parecer aquí nadie la supo leer a tiempo.

Fue un 4 de diciembre de 1688, cuando un buque holandés llamado La Chavale tiró el ancla en la desembocadura del río Acaponeta, de ahí bajó la tripulación al mando del pirata Francisco Franco, quien no llegaba para visitar los botaneros de la región.

Se dice, se cuenta, se rumora que, durante dos días completos, su tripulación caminó tierra adentro, evitando veredas y caminos… para que nadie los viera venir.

¡Perooo! ¿Por qué Acaponeta?

Pues, según las malas lenguas de las buenas gentes, Acaponeta en ese momento no era cualquier pueblito. Era el ombligo del poder virreinal en el occidente de la Nueva España: política, economía, ejército… todo pasaba por ahí.

Obra de H Padre Brugge, Piratas atacando una ciudad de la América española 1678 , Grabado, Biblioteca del Museo Británico de Londres

Un año antes, en 1687, los piratas ya habían intentado saquear Acaponeta, pero las autoridades, con ayuda de los pueblos originarios, les dieron una paliza. Es por eso que este año, 1688, estaban muy confiados los señores…¡Grave error!

La estrategia virreinal era sencilla: guerreros originarios al frente para desgastar al enemigo y la caballería rematando después.

Pero Francisco Franco, con gran dramatismo, alzó una bandera roja con una calavera y fémures cruzados en color blanco…¿Queeeé?

No alzó la clásica bandera negra que significaba: “¡Ríndanse o mueran!”. Nooo, señor…Alzó la bandera roja, que significaba: “No hay rendición posible, sólo sangre…Era una amenaza de violencia tan brutal que, según se cuenta, los huesos de los contrincantes terminarían despellejados”.

Entonces, los guerreros originarios, al ver la bandera roja, dijeron: “¡Ay, nanita!” y vuelta pa’ atrás, pero los Dragones novohispanos —las fuerzas militares al servicio de la Corona—, al escuchar el griterío, pensaron: “¡La emboscada funcionó!”

Y nada…no fue así. Ellos cayeron, como moscas, rociados por un insecticida. Con el ejército en el suelo, Acaponeta quedó abierta como un taco de puerquito echado…saqueos, destrucción, muerte y, entonces, el pirata Francisco Franco pidió un rescate faraónico a la Corona: plata, trigo, maíz y ganado.

Obra de Clarkson Stanfield, Piratas a Bordo de Lanchas, 1835, Grabado, Biblioteca del Museo Británico de Londres

La ayuda tardó tres semanas en llegar desde Acapulco. Y cuando por fin apareció la Real Armada Española, el 31 de diciembre de 1688, cerca de Novillero y Teacapán  hubo un enfrentamiento…y otra vez ganaron los piratas, llevándose el botín completo de Acaponeta.

Según mis amigos culturosos, en Acaponeta “comenzó una nueva época de la piratería”, pues se demostró que hasta la poderosa Armada Real podía ser derrotada por piratas con experiencia, estrategia… con su propios medios y tácticas, este cambio quedó simbolizado en la historia por el ícono de una “Bandera Roja” ¡Amén!

Fuente: Medina González Dávila, José. “La bandera roja de Acaponeta”. Relatos e Historias en México, núm. 118 / Archivo personal de Julián Pineda Galaviz.

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