Nayarit tiene una de las tasas de participación laboral más altas del país, pero también una informalidad superior al promedio nacional. El contraste se vuelve más marcado cuando las cifras se llevan al terreno municipal.
De acuerdo con los Indicadores Laborales para los Municipios de México (ILMM) 2025, elaborados por el INEGI con información del primer trimestre de 2025, el 66.5 por ciento de la población de 15 años y más en Nayarit forma parte de la población económicamente activa. Es la segunda tasa más alta del país, después de Baja California Sur, que registró 68 por ciento. El promedio nacional fue de 59.2 por ciento.
La proporción de personas ocupadas también es elevada, 97.6 por ciento de la población económicamente activa tiene algún empleo, apenas por encima del 97.5 por ciento nacional. Nayarit ocupa el lugar 15 entre las 32 entidades.
La diferencia aparece al revisar qué clase de empleo hay detrás de esas cifras. En Nayarit, 58.9 por ciento de la población ocupada trabaja en la informalidad, frente a 54.3 por ciento en el conjunto del país. El estado ocupa el lugar 12 entre las entidades con mayor tasa de informalidad.
Los promedios estatales esconden una geografía laboral mucho más desigual.
Bahía de Banderas registra la mayor participación económica de Nayarit, con 71.7 por ciento. Le siguen Tepic, con 68.5 por ciento, y Compostela, con 68.3 por ciento. En el otro extremo están Del Nayar y Huajicori, ambos con 57.8 por ciento, y Amatlán de Cañas, con 57.9 por ciento.
La ocupación se mantiene alta prácticamente en todo el estado. San Pedro Lagunillas registra 99.8 por ciento y Huajicori 99.5 por ciento. San Blas llega al 99 por ciento. Incluso Acaponeta, el municipio con la tasa más baja, registra 95.9 por ciento.
Pero la informalidad cuenta otra historia.
Tepic presenta la tasa más baja del estado, con 45.1 por ciento. Bahía de Banderas registra 50.2 por ciento. Después la proporción aumenta de manera considerable, Del Nayar alcanza 94 por ciento y La Yesca 90.2 por ciento. Huajicori registra 83.6 por ciento; Jala, 78.9; Rosamorada, 78.6; y Ruíz, 78 por ciento.
Entre Tepic y Del Nayar hay una diferencia de 48.9 puntos porcentuales.
Los datos permiten ver tres Nayarit distintos.
Está el Nayarit de Tepic, urbano y administrativo, donde la participación económica es alta y la informalidad alcanza su nivel más bajo del estado.
Está el Nayarit de Bahía de Banderas, marcado por el turismo y los servicios, con la tasa de participación económica más alta de la entidad y una informalidad relativamente baja.
Y está el Nayarit de la Sierra, representado en los datos por municipios como Del Nayar y La Yesca, donde la ocupación también es alta, pero casi todo ese trabajo ocurre en la informalidad.
La diferencia no es menor. En Del Nayar, nueve de cada diez personas ocupadas están en la informalidad. En La Yesca ocurre prácticamente lo mismo. Una tasa de ocupación cercana al 100 por ciento, por sí sola, dice poco sobre las condiciones en que se trabaja.
Respecto de 2024, el panorama cambió poco. Diecinueve de los 20 municipios no registraron modificaciones estadísticamente significativas en la población económicamente activa y uno presentó una disminución. En población ocupada, los 20 municipios permanecieron sin cambios significativos.
La informalidad mostró el único movimiento favorable de cierta relevancia, dos municipios redujeron significativamente su tasa y ninguno registró un aumento.
Nayarit llegó así a 2025 con una participación laboral que se encuentra entre las más altas del país y con niveles de ocupación elevados. El rezago está concentrado en la informalidad y, sobre todo, en la enorme distancia que existe entre municipios.
Las cifras muestran un estado donde trabajar es común, pero donde las condiciones del trabajo cambian radicalmente según el territorio. En Tepic puede hablarse de un mercado laboral relativamente más formalizado; en Bahía de Banderas, de una economía intensiva en servicios; en la Sierra, de una ocupación extendida que convive con niveles extremos de informalidad.
Los tres forman parte del mismo Nayarit estadístico. En la vida económica cotidiana, las diferencias son mucho más profundas.







