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sábado, agosto 29, 2026
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Los “improductivos”

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En el día del abuelo, muchos de ellos viven marginados porque la sociedad prioriza la producción económica, la juventud y un ritmo de vida acelerado que no les hace espacio

Ayer fue día del abuelo, no sé cuántos de ustedes fueron felicitados, porque en los azarosos tiempos que vivimos, el simple hecho de ser abuelo, no garantiza que usted y yo recibamos las debidas-no obligadas- felicitaciones, en primer lugar, porque el simple hecho de tener nietos, no garantiza de ninguna manera que éstos sean amorosos, cariñosos y agradecidos por tener abuelos, especialmente cuando los abuelos se han convertido en una carga.

En segundo lugar, porque los viejos-de edad-ya no son vistos como en las antiguas tribus o civilizaciones, donde incluso por ejemplo en el caso del pueblo Judio, los consejeros eran los ancianos, a ellos se les consideraba la voz más respetuosa para juzgar situaciones difíciles.

Pero ahora debemos de pensar el motivo porque los abuelos-como se les dice en general a los viejos, han dejado de ser atractivos o importantes no sólo para los nietos, sino para gran parte de la sociedad en general, que quede claro, gran parte no significa toda la sociedad.

En una sociedad que idealiza la juventud y su cultura, puede resultar difícil comprender y abordar los desafíos que enfrentan los adultos mayores. Cuando somos jóvenes, imaginar cómo será nuestra vida en la vejez es prácticamente inconcebible. En consecuencia, las necesidades de los adultos mayores no son bien comprendidas por las generaciones más jóvenes. Sentirse invisible puede ser impactante y doloroso, pero contar con apoyo puede ayudar a afrontar esta etapa de la vida de manera positiva, esto es cierto, pero cuando no se cuenta con el apoyo, entonces las cosas cambian y a veces muy radicalmente.

Las personas que no se sienten conectadas tienen mayor riesgo de sufrir depresión, demencia y baja autoestima.

Muchos adultos mayores comienzan a pasar desapercibidos, sufriendo de soledad, tal vez por falta de recursos para participar en actividades como ir al cine o salir a comer, pero no todos. La medicación y la enfermedad también pueden ser un obstáculo para algunos, pero no es eso lo que los define. Las experiencias que vivieron son difíciles de igualar, sobre todo porque las lograron sin computadoras ni teléfonos celulares, con muy poco dinero, y aun así, tuvieron carreras profesionales, formaron familias y disfrutaron de matrimonios largos y felices.

Pero quizá aquí empieza la paradoja, como en muchas situaciones más, ocurre que apenas hace tres generaciones que los que nos tocó conocer a nuestros padres, los conocimos trabajando duro para mantener a muchos hijos como se estilaba en las viejas familias, esos padres de familia nos dieron con mucho esfuerzo y no a todos, estudio, en algunas de esas viejas familias de hace tres generaciones, ocurría que a veces solo podía estudiar uno o dos hijos de la misma, esto por los recursos económicos, las mujeres regularmente eran marginadas de las carreras universitarias, esto en parte por la economía y en parte por la vieja sociedad machista que en ese entonces imperaba.

Pero luego, vino la segunda generación, en donde de entrada las familias empezaron a ser más pequeñas, hubo mejores oportunidades de progreso, la universidad pública abrió sus puertas a más personas, hijos de obreros, y trabajadores del campo por ejemplo, pudieron estudiar una carrera universitaria, incluso en Nayarit, hace apenas 57 años, ni siquiera había universidad, esa es la edad que tiene nuestra UAN, en este momento, así que los que querían estudiar medicina, arquitectura, ingeniería, etcétera, se iban a México o a Guadalajara, los que tenían recursos.

Entonces llegó la tercera generación, la actual pues para el caso del ejemplo que estoy citando, y esta generación, tuvo todas las facilidades, de la creación de la UAN, pasamos a las UT, a la UPN, a los tecnológicos, a las universidades privadas, y a las mejorías económicas en las familias, y luego, llegó la insensibilidad, la generación que cree que lo merece todo sin mucho esfuerzo, y dentro de ese pensamiento incluyó, el no sentirse obligados a reconocer los esfuerzos de los abuelos  ancianos, y entonces los viejos se fueron haciendo invisibles.

Finalmente reflexionemos:

La sociedad actual margina a los adultos mayores porque prioriza la producción económica, la juventud y un ritmo de vida acelerado que no les hace espacio.

El sistema económico valía a las personas según lo que producen.

Al jubilarse, el adulto mayor deja de ser visto como un elemento activo del mercado.

Se confunde la falta de empleo con la inutilidad.

Las familias extensas de antes desaparecieron.

Los hogares modernos son pequeños y se enfocan solo en los padres e hijos.

Los abuelos quedan desplazados por falta de espacio, tiempo o dinero…Dios bendiga a los abuelos…hasta el lunes

Guillermo Aguirre
Guillermo Aguirre
Líder de opinión. Con una amplía trayectoria en el periodismo de Nayarit. Exdirector de Matutino Gráfico y actualmente director de Nayarit Noticias.
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