“Las instituciones son las reglas del juego en una sociedad o, más formalmente, los constreñimientos u obligaciones creados por los humanos que le dan forma a la interacción humana”
Douglass North
El manejo de las finanzas públicas en el estado, durante la presente administración, ha sido realmente inédita. ¿Qué referentes podemos mencionar como las variables más destacadas en esa ecuación de eficiencia financiera? Sin duda estamos ante un manejo que amerita poner de relieve el factor humano. Uno de esos factores tiene que ver con la extrema pericia con la que ha manejado las finanzas públicas el responsable de esa compleja esfera, Julio César López Ruelas. El otro factor humano se relaciona con el liderazgo y los lineamientos generales que ha impuesto en la materia el mandatario estatal Miguel Ángel Navarro.
Una de esas variables que por su manejo han dado resultados inéditos, es sin duda la transparencia que se asocia con las barreras construidas frente a los actos de corrupción. A estas alturas hablar de modernización parece ofender a las administraciones anteriores que no hicieron cosas que estaban al alcance de sus posibilidades. No obstante, me parece que ni siquiera cabe comparar el manejo de las finanzas ahora, con las de gobiernos anteriores y pasados. Lo importante es que la recaudación, sin dejar de manejarse con sentido humano, se elevó en su eficacia con lo que se ha logrado elevar las proporciones de los ingresos propios en comparación con los que aporta la Federación.
La definición de prioridades en la asignación de los recursos disponibles también aporta elementos para elevar las calificaciones del manejo de las finanzas públicas. Cuando un gobierno decide lo que le conviene a la población y lo que no le conviene, estamos ante un gobierno que puede ser eficiente pero autoritario. No es el caso de Nayarit, donde el manejo de las finanzas publicas se caracteriza por al menos seis componentes:
1.- Participación democrática.
2.- Austeridad republicana.
3.- Criterios sociales para asegurar recursos para los que más los necesitan.
4.- Planeación del gasto con perspectiva para el corto, el mediano y el largo plazo.
5.- Gasto público con perspectiva de género, que se traduce en fuertes apoyos para las mujeres.
6.- Modernizacón de los sistemas y procesos de gasto e ingreso.
El gobierno no dispone de dinero como si fuera una cartera particular. El gobierno gasta dinero que proviene de todos y que se espera, afirme todos los derechos de todos. Dicho de otra manera, el administrador, que es quien está al frente del gobierno, dispone de recursos, de dinero ajeno. Esa es la razón por la que se consulta a la gente para realizar obras. En este sentido podemos mencionar numerosos ejemplos, pero no viene el caso enumerar lo que es evidente y comprobable. Esa consulta no soslaya lo que ordena la ley, sino que el gasto se ejerce de manera democrática precisamente debido a que se acata y se cumple con los dispositivos constitucionales y legales que rigen la vida pública del estado.
Cuando se cumple con los dispositivos (constitucionales y legales) que regulan la función gubernamental, se abren las puertas para un desarrollo de mayor ritmo del estado. Ese manejo ha mejorado y los números no mienten en ese sentido. Los ingresos propios han mostrado un comportamiento constantemente creciente a lo largo de estos años recientes. El gasto se ha sometido a criterios como los ya mencionados. En ese sentido, procede mencionar también lo que ocurre con el pasivo contingente que ha dado, da y que en el futuro dará fuertes dolores de cabeza si no se mantiene la misma lógica de responsabilidad. No obstante, la misma realidad que se analiza envía señales en el sentido de que las finanzas públicas requieren elevarse de manera más agresiva en los años que siguen.
La buena noticia es que las finanzas públicas han sido llevadas a niveles de órdago en el gobierno de Miguel Ángel Navarro Quintero y con la sólida pericia demostrada pór el titular de las finanzas públicas, Julio César López Ruelas. Cualquiera que en el futuro intente llevar a mayores niveles de eficiencia recaudatoria y de racionalidad democrática del gasto, se topará con los inmejorables resultados que ha arrojado en la materia, el gobierno actual.
¿Cómo entonces mejorar los niveles de recaudación en términos absolutos y relativos? ¿Cómo orientar el gasto en el futuro sin afectar los criterios democráticos y constitucionales con los que se actúa en la actualidad? Hay respuestas y estas se encentran en una visión más económica que puramente hacendaria. Y recuérdese que, las soluciones a los problemas que se desarrollan en la esfera económica, se encuentran en la esfera política.







