Después de un año de paro laboral, los trabajadores del Nacional Monte de Piedad retomaron sus actividades. En Nayarit, las sucursales volverán a recibir al público el 7 de octubre, con la promesa de poner en marcha una nueva etapa para trabajadores y clientes.
Durante un año, las puertas permanecieron cerradas y las prendas empeñadas quedaron en pausa. Alhajas heredadas, relojes, aparatos y otros objetos que alguna vez llegaron a las ventanillas del Nacional Monte de Piedad quedaron resguardados mientras trabajadores y representantes sindicales sostenían una disputa laboral que finalmente llegó a un acuerdo.
Este 1 de octubre, los trabajadores retomaron sus labores. En Nayarit, las sucursales tienen previsto abrir nuevamente al público el próximo 7 de octubre, de 8:30 de la mañana a 5:00 de la tarde, con lo que comenzará el regreso de los clientes que durante meses esperaron recuperar sus pertenencias o resolver la situación de sus empeños.
Irene Montoya Chacón, secretaria general de los trabajadores del Nacional Monte de Piedad en Nayarit, explicó que uno de los acuerdos alcanzados con la dirigencia nacional, encabezada por Mauro Arturo Sayún, contempla dejar sin efecto los ascensos otorgados de manera unilateral y volver a realizar estos procedimientos conforme a los estatutos laborales.
El acuerdo también contempla el pago del 100 por ciento de los salarios caídos durante la primera quincena de octubre, además de un incremento salarial de 5.6 por ciento, según informó la representante sindical.
Pero del otro lado de la ventanilla también hay una historia que permaneció detenida durante este año: la de miles de personas que dejaron una pieza de oro, una joya familiar o algún objeto de valor como garantía para obtener dinero en un momento de necesidad.
Montoya Chacón aseguró que las prendas y joyas empeñadas por los nayaritas permanecen seguras y que los usuarios serán atendidos nuevamente a partir del 7 de octubre.
En el caso de quienes ya realizaron el pago de sus prendas mediante las distintas plataformas habilitadas durante el paro, deberán presentar su boleta de empeño y el comprobante de pago para recibir sus pertenencias.
Así, después de doce meses de puertas cerradas, las historias que quedaron suspendidas detrás de los mostradores comienzan a reanudarse. Para algunos clientes será simplemente recuperar una joya; para otros, significará volver a tener entre las manos un objeto que durante generaciones pasó de una persona a otra.
Montoya Chacón, finalmente, agradeció a las personas que durante este año acompañaron y respaldaron la lucha sindical de los trabajadores.
Ahora, las ventanillas vuelven a abrir y con ellas, también regresan las alhajas de la abuela, los recuerdos familiares y esas pequeñas piezas de valor que, en tiempos difíciles, alguna vez tuvieron que convertirse en dinero.



