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La fortaleza con grietas

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Reflexión a partir de un videoanálisis de Mundo Beto, el canal del periodista Alberto de Filippis, sobre la primera vuelta de la elección presidencial en Brasil, difundido en redes sociales tras los comicios del 4 de octubre de 2026

El domingo 4 de octubre, con el 99.99 por ciento de las urnas contadas, el Tribunal Superior Electoral de Brasil dejó un resultado que pocos pronósticos habían anticipado: Flávio Bolsonaro al frente con 47.03 por ciento de los votos válidos, unos 56.1 millones, y Luiz Inácio Lula da Silva en segundo lugar con 45.16 puntos porcentuales, cerca de 53.9 millones. La distancia, 1.87 puntos y poco más de 2.2 millones de sufragios, es la más estrecha entre el primero y el segundo en una primera vuelta desde que el país volvió a las urnas en 1989. El desenlace quedó para el balotaje del 25 de octubre.

Sobre esa foto, Mundo Beto, el canal del periodista italiano Alberto de Filippis, arma una lectura que incomoda al oficialismo. Su punto de partida es un patrón: en las siete segundas vueltas presidenciales que Brasil ha vivido desde 1989, siempre se impuso quien llegó primero a la ronda inicial. Siete de siete, sin una sola remontada. El único que ya estuvo en el lugar en que hoy aparece Lula, por detrás y obligado a remontar, es el mismo Lula: lo intentó en 1989, frente a Fernando Collor de Mello, y quedó corto. Treinta y siete años más tarde, a los 80 (cumplirá 81 dos días después del balotaje), vuelve al mismo punto de arranque, esta vez frente al hijo del hombre a quien el Supremo Tribunal Federal condenó por intentar impedir, con un golpe, que él gobernara.

Ese hombre, Jair Bolsonaro, cumple una condena de 27 años y tres meses por la asonada que siguió a su derrota de 2022. Su hijo Flávio, senador por Río de Janeiro de 45 años, heredó la bandera y, en la lectura de De Filippis, la volvió más presentable: un perfil más templado que el de su padre y un discurso de recorte de gasto e impuestos que sedujo a los mercados. La bolsa de São Paulo ganó más de 2.6 por ciento el viernes previo a la votación. La campaña de Lula, recuerda el programa, lo vincula con el fundador del Banco Master, Daniel Borcato, y con el caso de las llamadas rachadinhas, además de señalarle nexos con las milicias cariocas; Flávio rechaza esas acusaciones, aún sin resolver en tribunales, y en ese terreno se concentrarán buena parte de los golpes bajos de las semanas que faltan.

El diagnóstico de fondo que ofrece el canal es político antes que aritmético: «Brasil no tiene un sistema de partidos, tiene dos tribus». Es la tercera elección seguida que enfrenta al Partido de los Trabajadores con el bolsonarismo, después de 2018 y 2022. Y dentro de esa polarización, Mundo Beto apunta a una fragilidad del lado de Lula. El PT, sostiene, no fabricó un sucesor en más de veinte años: Fernando Haddad cayó en 2018, Dilma Rousseff quedó marcada por su destitución, y el partido terminó por hacer de un solo hombre su plan único. «Eso no es fortaleza, es dependencia», resume la emisión. El dato que esgrime golpea: en enero, según la encuestadora Quaest, Lula ganaba un balotaje por siete puntos; nueve meses después llegó segundo.

La parte más fina del análisis es el mapa. De Filippis se detiene en Minas Gerais, al que la prensa llama el microcosmos del país por reunir la pobreza del nordeste y el peso industrial del sudeste. Según el diario Gazeta do Povo, desde 1989 quien gana ahí gana la presidencia. En 2022 Lula se llevó ese estado por apenas 49.700 votos; el domingo Flávio lo ganó por unos 592.000. Pasó de un empate técnico a una ventaja de medio millón. En total, el aspirante de la derecha se impuso en quince estados y el Distrito Federal, contra once de Lula, y por primera vez la derecha se quedó con los cuatro estados del sudeste, el corazón económico del país: São Paulo, Río, Minas y Espírito Santo. En el sur superó el 66 por ciento en Santa Catarina y rozó el 60 por ciento en Paraná.

Lula conserva su bastión. Ganó los nueve estados del nordeste, como en cada una de sus campañas. Pero el propio programa matiza el consuelo: en todos sacó menos votos que en 2022. En una elección que se define por dos millones de sufragios, esas mermas pesan. A ello suma Mundo Beto un reproche a las encuestas, que volvieron a subestimar al voto de derecha: de seis grandes institutos, uno solo daba a Flávio por delante, y Datafolha, el sábado, aún veía arriba a Lula. «Existe un voto de derecha que no le habla a los encuestadores», advierte De Filippis, y deja abierta la duda de si reaparecerá en la segunda vuelta.

Hasta aquí el relato del canal, que es el de un resultado adverso para Lula. Del otro lado está lo que la cifra no cierra. Siete elecciones marcan una tendencia fuerte, aunque una tendencia no equivale a una ley, y un balotaje reordena las lealtades de quienes votaron por terceros. Lula mantiene intacta su base territorial más leal y enfrentará a un apellido que divide tanto como convoca, con el padre preso como telón de fondo. El mismo fallo de los sondeos que el programa usa para alertar sobre un voto oculto de derecha podría, en sentido inverso, estar escondiendo rechazos que sólo afloran cuando queda un nombre en la boleta. Nada de esto borra el susto del oficialismo; apenas recuerda que la ventaja del 4 de octubre es un punto de partida y no un acta de gobierno.

De Filippis cierra su primera entrega anunciando una segunda, dedicada a lo que, según adelanta, casi ningún medio se anima a revisar: el peso de las iglesias evangélicas, los treinta y tres millones que se quedaron en casa y un botín mayor que, en su hipótesis, no estaría en el Palácio do Planalto. De la foto de la primera vuelta queda una certeza modesta: la izquierda latinoamericana que todavía gobierna, la de Lula en el sur, llega al tramo decisivo con su territorio leal y con sus márgenes adelgazados al mismo tiempo. El 25 de octubre se verá si el patrón de siete elecciones aguanta o si, por primera vez, un segundo lugar remonta.

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Mundo Beto es el canal de análisis internacional de Alberto (Albert) de Filippis, periodista italiano nacido en Tarento (Taranto), en la Puglia, con paso por Euronews y la radiotelevisión suiza RSI.

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