Escuché ayer la defensa que hizo el gobernador de Nayarit, por las medidas implementadas ante la peligrosidad del llamado huracán Simón, que dicho sea de paso existe la posibilidad de que el próximo domingo estemos en una similar situación, si una tormenta que se llama Trudy, que acaba de nacer y puede convertirse en ciclón, sigue la misma trayectoria que el tal “Simón”.
Pero regresando al tema inicial, decía ayer el doctor NAVARRO QUINTERO, que las medidas tales como la ley seca impuesta en los lugares de alto riesgo, así como el cierre de establecimientos también en zonas de alto riesgo, eran como siempre lo ha hecho en estos casos, para garantizar la seguridad y la vida de los nayaritas.
En el asunto del uso de la fuerza para aquellos que viendo literalmente la tempestad “no se hincaron”, como lo fue el caso de algunas personas que con todo y las altas olas que había en playas donde la bandera indicaba clara y explícitamente la prohibición de meterse a bañar, no digamos a nadar, el gobernador expresó un argumento que todos conocemos y que sabemos que muchos suelen jugar tanto con su vida, como con la vida de los demás, pero además hacen este juego perverso en una combinación entre estupidez y perversidad.
El caso es que ante las medidas de fuerza de parte de los elementos de seguridad para sacar a la gente de las playas y llevarlos a lugares seguros, y ante las críticas por estas acciones, el jefe del poder ejecutivo dijo que el gobierno bien puede salvar a 100 personas de situaciones de gravedad, digamos como llevarlos a refugios seguros en casos como el la eventual llegada de un huracán, y esto se considera parte del trabajo que el gobierno tiene la obligación de hacer, cuidar de la integridad de su gente, por lo tanto no es una noticia de escándalo, ni que impacte.
Ah, pero si se muere una persona por la falta de acción de un gobierno, eso si es noticia, eso si daría pie al escándalo de que por culpa de la falta de acción de tal o cual oficina del gobierno, una señora, señor, niño o niña, perdió la vida.
Me referiré sólo a dos casos, de muchos más que vi en las redes sociales, de videos que mandaron de todos lados, eran videos para exhibir la negligencia humana, o el reto a la estupidez.
El primer caso fue el de una señora que, viendo las marejadas producidas evidentemente por los vientos huracanados de Simón, aun así, se metió a bañar, y no sólo ella, sino que era acompañada de dos niños, sus hijos seguramente, o cuando menos es lo más probable.
Claro que a la dama se le conminó a salir de la playa, se veía lo bravo del oleaje en el video, y la señora se negaba, seguramente aduciendo a su derecho a la libertad, y si ustedes adelantan su imaginación, pudo incluso haber argumentado su derecho a morir como ella quisiera, digo si es que le explicaron el alto riesgo que ella tenía al estar en esos momentos metida en la playa.
¿Pero qué ocurre cuando hay elementos de seguridad pública, estatal, o federal, y dejan a la señora seguir metida en el agua, llega una ola de cuatro o cinco metros, se lleva a sus niños hacia dentro del mar, estos menores se ahogan y los elementos de seguridad pública, nada pueden hacer por ellos?
Bueno, ustedes y yo sabemos que las primeras críticas serán para los elementos de seguridad que permitieron que la dama hiciera tal atrocidad de seguir en el mar en un momento en que el huracán Simón, nos tenía en jaque a todos.
La segunda crítica será similar, ¿y para qué estaban los elementos de seguridad y vigilancia, si iban a permitir que la gente se metiera al mar?, y en resumen, pocos lanzarían su juicio hacia la negligencia de la dama, así que lo más inteligente en este caso, fue utilizar la firmeza de la ley que está hecha para garantizar la integridad física y sacar a la gente por la fuerza.
El segundo caso es similar, solo que se trata de unas personas que, actuando aun con mayor sandez, se atrevieron a meter un vehículo al agua, mismo que ya no podían sacar.
El asunto no es sólo comprender y apoyar a los negligentes, sino el daño colateral que un estúpido ocasiona…hasta mañana







