Volantín | SCJN será presidida por una mujer, y mantiene su prestigio intacto

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Por Salvador Cosío Gaona

Por primera vez una mujer ha jurado como Presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Se trata de la Ministra Norma Lucía Piña Hernández, quien este lunes se impuso en tres rondas de votación habiendo contado en la última con el apoyo de 6 de 11 ministros. Sin duda, un hecho histórico que constituye un logro intrínseco a la lucha feminista, pero que debe verse también como un reconocimiento al desempeño de Piña Hernández; una mujer con un extraordinario currículum, quien ostenta gran formación académica y técnica, con excelente imagen e impecable trayectoria, que presume habrá autonomía e imparcialidad más de la que Arturo Zaldívar pudo mostrar y que por cierto, fue propuesta durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Sin menoscabo de todo lo anterior, es de resaltar que la nominación de Norma Piña, ha significado un fuerte descalabro al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien apoyó hasta el último momento a la indigna Ministra Yasmín Esquivel Mossa, quien está acusada de plagiar su tesis de licenciatura y de falsificar documentos y declaraciones, por lo que se encuentra bajo diversas investigaciones. 

 En una muy interesante entrevista publicada el pasado 11 de noviembre por El País, Norma Lucía Piña Hernández, habló de las razones por las que aspiraba a ser presidenta del máximo tribunal. Aquí la entrevista:

Pregunta. Puede que nunca el cargo de presidente de la Suprema Corte haya sido tan visible como lo es ahora. Hasta Arturo Zaldívar tiene una cuenta de Tik Tok. Y los pronunciamientos de la Corte están más a la orden del día que en Gobiernos anteriores. ¿Cuál fue su motivación para presentarse a ese puesto?

Respuesta. Quiero ser la primera mujer presidenta de la Corte. No porque me interese el poder ni el cargo, sino porque somos [habla de ella y de su equipo] idealistas. Creo que se puede hacer mucho por la Corte, por los jueces, los magistrados. Y considero que la guía del Poder Judicial federal debe ser otra. Sí creo en que es un órgano colegiado y como presidente, eres el representante de ese órgano. Pero no eres el órgano. Las decisiones que se tomen, deben incluir a todos los integrantes de ese cuerpo. También creo que hay mucho trabajo por hacer en el Consejo de la Judicatura Federal para defender a jueces y magistrados muy valientes, muy fuertes, que sufren presión cada día y nadie está para ellos. A veces se enfoca mucho el tema en la Corte y no se habla tanto de los juzgadores a los que el narco amenaza o incluso mata. El papel del presidente también es defenderlos.

P. ¿Cree que se ha desvirtuado el papel del presidente de la Corte en el último mandato?

R. Creo en que gran parte de la ciudadanía cree en esos jueces y magistrados. Y hay que respetarlos, que el Consejo deje claro esa posición. Más allá de si hay corruptos, pues hay que perseguirlos por supuesto con un debido proceso.

P. Usted no ha sido una ministra cómoda para el Ejecutivo. Sus sentencias y pronunciamientos mostraron su inconformidad abierta hacia algunos temas políticos clave. ¿Cree que le van a dejar llegar hasta ahí?

R. Eso dependerá de mis compañeros. Pero sí, porque creo que me conocen, siempre digo lo que pienso y se los he dicho de frente. No soy alguien que pueda crear extrañeza o una falsa imagen de lo que puedo ser. No soy una sorpresa. En siete años creo que me respetan igual que yo los respeto a ellos y saben que lo que digo lo sostengo. Y si me equivoco, rectifico, no soy aferrada. Saben como pienso, como voto, mi convicción. Y creo que eso es una ventaja. Tienen la garantía de que voy a seguir siendo igual.

P. ¿Existe en la Corte un miedo al Gobierno?

R. No, miedo, no. Hay asuntos que les pueden hacer reflexionar por la repercusión política fuerte. Y que lo piensan más. Pero si ves las votaciones de diferentes asuntos, miedo no hay.

P. ¿Pero reconoce que ha habido presión política?

R. En general, en este periodo ha habido más incidencia en la toma de decisiones de jueces y magistrados, pero no ha sido el único. Lo que es una realidad es que influyen en quien se deja influenciar.

P. ¿Cómo maneja usted esa presión?

R. Siempre he sido congruente con mis decisiones, eso no implica que esté peleada con el Ejecutivo ni mucho menos. Es que opino según lo que la Constitución nos marca, pero sin un afán de conflicto. No nos toca eso, simplemente debemos ser congruentes.

P. Cuando se debatió en la Corte la constitucionalidad de la consulta del juicio a los expresidentes, usted manifestó: “Mi responsabilidad como ministra de la Suprema Corte es no ceder a más presiones que las que provienen exclusivamente del cumplimiento de mi mandato como jueza constitucional”. ¿A qué presiones se refería?

R. Cualquier pronunciamiento que tenga la Corte implica una cuestión política. Nos guste o no, jugamos un papel político pero contra mayoritario y de contrapesos. Por ejemplo, cuando estuvo Enrique Peña Nieto, aunque no trascendía tanto, hubo un asunto de si los magistrados del Tribunal Electoral Federal podían ampliar su mandato. La mayoría decidió que sí. Eso si lo ves en una sociedad como la que tenemos ahorita hubiera sido un súper tema. En esa época pasó casi inadvertido. Ahora creo que sí se ve mucho a la Corte como un contrapeso de los poderes. Es la ciudadanía quien se ha ido involucrando en esos temas y ha hecho que la Corte tome el papel que debe tener. Es bueno que nuestras decisiones sean controversiales y objeto de análisis. Normalmente eran poco cuestionadas.

P. ¿Qué es lo que más le preocupa del proceso, lo más difícil a lo que se tiene que enfrentar?

R. Puede que el género. Se necesita que los ministros varones quieran votar por una mujer. Pero si son congruentes con las últimas resoluciones, es lo que sigue.

P. ¿Cree que ser mujer sigue siendo un obstáculo?

R. Sí, estamos haciendo acciones afirmativas de concurso de juezas, magistradas y consejeras, solo para mujeres. Hacemos eso porque no hay igualdad.

P. En la Corte hay otras tres mujeres, y aunque no han hecho pública su intención de presentarse al cargo, ¿por qué usted?

R. Yo conozco el Poder Judicial de pe a pa. No me lo tienen que contar. Esa ha sido mi vida. Quiero a la institución más allá de cargos, es una gran institución. Y siento que se ha perdido un poco el amor a la camiseta del Poder Judicial Federal. Creo que tenemos que hacer una cosa vital, que es transparentar el trabajo, el uso de los recursos públicos, de la Corte, pero también del Consejo. Mayor transparencia y rendición de cuentas en los procedimientos.

P. Los pronunciamientos de la Corte en algunos temas, como el aborto, los derechos ambientales o consumo recreativo de marihuana, la han convertido en un organismo más progresista que muchos Gobiernos, que ha empujado para tomar medidas en esa dirección, ¿cómo ha sido posible esto si no ha cambiado tanto la Constitución ni la configuración de los ministros?

R. Todo se hace vía acción. La Corte no da su opinión si no le llega un asunto. El hecho es que la misma ciudadanía y los postulantes, es decir, los abogados, están proponiendo temas progresistas ante la Corte, y de ahí parte que los ministros tengamos la oportunidad de pronunciarnos en esos temas. Existe una convicción, es cierto, pero podrían ser 11 ministros progresistas y que nunca llegue uno de esos temas y parecer que es un órgano conservador o que no hace nada. Pero sí creo que estamos ante una Corte progresista.

P. ¿Se considera una ministra ambientalista y feminista?

R. Siempre he estado en contra de etiquetas. Mi concepción es más amplia, es lo que estoy convencida de lo que debe ser. Ya sea feminismo o ambientalismo. Es un placer, porque cuento con un equipazo que me da los argumentos jurídicos, aunque la decisión final es solo mía. Y yo sé lo que debe ser según la Constitución y así me enfrento a estos casos como a cualquier otro asunto.

 P. ¿Qué temas cree que son los más urgentes?

R. Me preocupan mucho los asuntos relacionados con la violencia contra las mujeres, es algo que tenemos que seguir reforzando. También los que tienen que ver con la libertad de expresión y derecho de réplica. Por supuesto, todo lo que afecta a la violencia contra periodistas, los temas de migrantes.

 P. En un país con un 90% de impunidad, donde la inmensa mayoría de casos no se resuelve, ¿es justo responsabilizar a los jueces? ¿qué cree que está fallando?

R. Tiene mucho que ver con cómo se hace la justicia a ras de tierra, local. Y ver las técnicas de investigación, los ministerios públicos, los fiscales, todos necesitan mayor capacitación. Observamos muy claro esto en los casos de violencia contra la mujer. Un homicidio de una mujer se debe investigar como feminicidio y después, si no es el caso, se descarta. Pero muchas veces sucede al revés. Sí, nos falta mucho por hacer”.

 Es pues lo deseable que la llegada de Norma Lucía Piña Hernández, la primera Presidenta mujer de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sea propicia para que el máximo tribunal de justicia en nuestro país muestre mayor solidez, y sus resoluciones estén siempre apegadas a derecho. Por lo pronto, con la votación y nominación de ayer, podemos afirmar que el prestigio de la SCJN se encuentra intacto. 

Opinión.salcosga@hotmail.com

@salvadorcosio1

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