Desde hace más de 20 años, don José Javier Gómez Molina es empacador voluntario de una reconocida empresa que se localiza por la avenida Ejército Nacional y Camino Viejo al Tecolote.

En la actualidad, don José tiene 75 años de edad, vive al lado de su esposa y una hija desempleada que es madre de dos menores a quienes con gusto apoya, cuenta.

Explicó que todos los días acude a realizar labores de empacador en las cajas del reconocido establecimiento: “No gano mucho, me llevo 100 o 200 pesos diarios, pero ya cuando me voy con más de 200 pesos me voy contento”.

Entra a trabajar a las 11 de la mañana y sale a las 3 de la tarde: “Trabajo nada más cuatro  horas y con lo que gano apoyo a la familia, tengo tres hijos, los tres están grandes, dos ya se casaron y se fueron de casa, pero tenemos a una hija que en estos momentos no tiene empleo  y es madre de dos niños, ahí están en la casa y la estamos apoyando”.

Al preguntarle cómo lo tratan los clientes que acuden a este establecimiento comercial, el señor Gómez Molina respondió: “Me tratan muy bien, igual con mis compañeros nos la llevamos muy bien todos, aquí no nos peleamos por nada”.

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