Por Julio Casillas Barajas

Se carece de innovación y creatividad para generar empresas sociales capaces de surtir el amplio mercado hotelero y comercial de las zonas turísticas. Salvo dos o tres excepciones, los empresarios y productores nayaritas son incompetentes para abastecer el mercado turístico, hotelero y restaurantero que representa la zona del turismo en varios municipios. Confección de toallas, almohadas, colchas, sabanas, alfombras o tapetes; suministro de flores, frutas y alimentos, y otras cosas, tienen que ser traídos de Jalisco o de otras entidades (incluso del extranjero) ante la nula aportación que proporcionan los industriales locales y regionales.

Millones de dólares se van a otras entidades en la compra de todo lo que necesitan los hoteles y restaurantes por la poca organización y unidad de los fabricantes del estado. A eso agregue usted jabón, champú, materiales de limpieza, cepillos, escobas y un sinfín de productos de uso cotidiano que los grandes hoteles y las grandes cadenas restauranteros requieren.

En este aspecto, se ve la realidad: los nayaritas no han sabido tomar el toro por los cuerpos y se rezagan en la tarea de dar surtido de diversos productos a esas empresas de Bahía de Banderas, Compostela, San Blas, Tepic, y en todo el rubro regional del turismo. Ojalá pronto surjan las ideas y veamos a empresarios nayaritas presentando planes y proyectos para no verse rebasados por sus pares de otras entidades vecinas. Esto que decimos nos lo han comentado promotores y empresarios de la industria sin chimeneas.

OTRA OPCIÓN: ¿REGRESAR A LAS ESCUELAS DE ARTES Y OFICIOS?

Como todos sabemos, en casi todos los ejidos y comunidades de Nayarit, así como en algunas cabeceras municipales, existen edificios (muchos de ellos abandonados o sin uso) que bien pueden utilizarse para la creación de talleres productivos, escuelas o centros industriales donde se capacite y trabajen mujeres y hombres. Serían buena alternativa para dinamizar la economía regional: bodegas solas, edificios sin utilizar, etcétera.

En Tepic, por ejemplo, ya se ocupan por una empresa las instalaciones de la ex industria cigarrera “La Moderna”, empresa que daba empleos a miles de nayaritas y que cerró sus puertas.

A la par de darles cabal uso, los gobiernos Federal, Estatal y Municipal, deben implementar programas estratégicos para impulsar la mano de obra local y darles valor agregado a los productos de la región. Los locales de los comisariados ejidales, por ejemplo, se usan solamente para las sesiones a veces una vez por semana, y todos los días restantes permanecen cerrados. Incluso podrían convertirse en aulas de estudio, centros de artes y oficios ante la escasez de recursos y la falta de espacios útiles para la niñez, juventud y adultos, en especial para las amas de casa que desean talleres de superación.

En un edificio donde se distribuía PROSA (ubicado en Avenida Gaviota e Insurgentes, en el Fraccionamiento Las Aves) ya existe una empresa de venta de artesanías nayaritas, al alcance de los consumidores, lo cual habla que ese (antes) elefante blanco, ya tiene una usanza adecuada.

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