Diego Mendoza | Pablo Hernández 

En el último informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha revelado datos alarmantes sobre la salud mental de la comunidad LGBT+ en México. Según la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG), aproximadamente 5 millones de personas en el país pertenecen a esta comunidad, lo que representa un importante sector de la población, en el marco del Día Internacional del Orgullo LGBT.

Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es que el 26.1 por ciento de la población LGBT+ en México ha tenido ideas suicidas en algún momento de su vida. Esta cifra es 230.3 por ciento más alta que la población con orientación sexual o identidad de género (OSIG) normativa. Además, el índice de intentos de suicidio también es significativamente mayor entre la comunidad LGBT+, con tres intentos por cada persona con OSIG normativa que lo procura.

El informe del INEGI destaca algunas de las principales causas que contribuyen a la aparición de ideas suicidas dentro de la comunidad LGBT+. En primer lugar, los conflictos en las relaciones de pareja representan un factor clave, con un alarmante 57.2 por ciento de las personas LGBT+ con ideas suicidas citando este problema como la causa principal. Los problemas escolares también juegan un papel importante, ya que 1 de cada 5 individuos afirmó que estos conflictos fueron la razón detrás de sus pensamientos suicidas. En tercer lugar, los problemas de salud se mencionaron en un 19.2 por ciento de los casos.

“El martes estuve en un conversatorio de dragas, y siento que las nuevas generaciones traen eso, depresión, ansiedad, sienten que no los entiende el mundo y se influencian mucho de la música. Algunos dicen el drag me salvó”, fueron las palabras de Edgar Baltazar Martínez Becerra, reconocido en el mundo del Drag como Cachito, quien desde su visión habla sobre el tema del suicidio. 

Para él, las nuevas generaciones son más propensas a presentar ideas suicidas, debido a lo abrumadora que llega a ser la vida para ellos, ya que en ocasiones no encuentran una orientación sexual o identidad de género con la que se sientan completamente representados: “Muchos no saben ni lo que quieren, entran en crisis, piensan que nadie los entiende, estando toda la comunidad que podemos ayudarlos o guiarlos, y si no es suicidio, caen a las drogas”.

La visión de Cachito no está lejos de la estadística. De acuerdo con el reporte de Estadísticas de Mortalidad 2021 del INEGI, en México, la cuarta causa de muerte en personas de 15 a 29 años es el suicidio, siendo los hombres de esta edad los más vulnerables.

Sin embargo, no sólo Cachito ha sido testigo de estos casos. El colectivo de Las Nativas, integrado por personas de pueblos originarios que forman parte de la comunidad LGBT+, también han puesto vital atención en este tema. 

Según narra Marco Medina Aguilar, integrante de este colectivo, los niños y adolescentes que comienzan a mostrar una OSIG distinta a la norma, suelen ser marginados por los jerarcas indígenas y en ocasiones hasta por sus propias familias, lo que los lleva a vivir en un ambiente de depresión: “Cuando somos niños o jóvenes y no nos comprenden o no nos aceptan nos deprimimos a grado tal que llegamos a pensar en el suicidio”. 

Estos datos ponen de manifiesto la urgente necesidad de abordar la salud mental no sólo de la comunidad LGBT+, sino de todos en México. A pesar de los avances en la visibilidad y los derechos de esta comunidad en los últimos años, queda claro que todavía existen desafíos significativos en términos de apoyo y aceptación.

Organizaciones defensoras de los derechos LGBT+ y expertos en salud mental han destacado la importancia de implementar políticas y programas que aborden las necesidades específicas de esta comunidad. Esto incluye la promoción de entornos seguros y libres de discriminación, la educación en salud mental, el acceso a servicios de apoyo y la formación de profesionales de la salud para brindar un tratamiento sensible a las realidades y experiencias de las personas LGBT+.

Si bien los datos presentados por el INEGI son preocupantes, también ofrecen una oportunidad para impulsar cambios significativos en la sociedad mexicana. Es imperativo que los líderes gubernamentales, los profesionales de la salud y la sociedad en su conjunto se unan en la lucha por garantizar el bienestar de todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.

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