Por Ernesto Acero C.

Por todo el estado de Nayarit se ha desplegado la obra de gobierno. Para el Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, no existen regiones de privilegio. La obra se percibe en la capital y en los municipios más alejados. Lo que podemos confirmar en los hechos, se relaciona con el origen y trayectoria del doctor Navarro Quintero. Eso lo acerca a otra variable, la del gobierno federal. La comunión de intereses, compromisos y preocupaciones con el gobierno de la República, encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, arroja beneficios para el estado.

Esas obras que se realizan de manera conjunta, con la presencia del gobierno federal y el del estado, han generado molestias en lo inmediato, pero garantizan una mejor vida para todos. La paradoja de la obra de gobierno, consiste en molestias de hoy, que mañana serán garantía parta que la gente puede vivir mejor.

Vemos obras en Huajicori, en Amatlán de Cañas y en La Yesca o en Del Nayar. Desarrollo de infraestructura carretera, escuelas, hospitales, todo ello podemos observarlo en municipios que habían sido prácticamente abandonados por anteriores administraciones. Y no se trata solamente de inversiones que signifiquen grandes volúmenes de capital, sino que tienen un impacto social de grandes dimensiones.

Esas inversiones han tenido un fuerte impacto en los indicadores de empleo y, por tanto, de ingresos de las familias. Más ingresos para las familias han significado abrir las puertas a mejores niveles de bienestar de la población. El efecto contra cíclico de la inversión pública, ha servido para frenar inercias de subdesarrollo que históricamente han llevado a decenas de miles de nayaritas, a buscar mejores perspectivas de vida en otras regiones, ya sea en otras entidades o en otros países. Ahora la inversión pública, desde la perspectiva del gobernador, ha servido para que el Estado asuma la responsabilidad en cuanto a la rectoría de la economía. No se trata de que sea el gobierno el que reemplace a la iniciativa privada. De lo que se trata es de que la inversión pública siente las bases para la inversión proveniente de otras fuentes.

La atención para lo que antes era visto como “periferia”, de ninguna manera se ha traducido en desatención de regiones de mayor dinamismo en su economía. Se observan obras en Bahía de Banderas, en Compostela y en San Blas. Naturalmente, son numerosas las obras que se realizan en la capital del estado. Esas obras que se realizan en Tepic, son el mejor ejemplo de la paradoja de la obra de gobierno. Las molestias de ayer, se traducen ahora en mejor movilidad, en acceso a espacios deportivos, en mejor atención en materia de salud y en una mejor seguridad pública.

La capital de Nayarit, como el mismo estado, atraviesan por un momento estelar. El relanzamiento del municipio de San Blas, las obras que se realizan en Bahía de Banderas y en Tepic, causan cierta incomodidad entre la población. No obstante, ya empiezan a observarse las consecuencias favorables para la población en general, no solamente para quienes participan directamente en el desarrollo de las obras, o para los empresarios. El beneficio es común.

Una frase gastada y desgastada por tanta mentira de antes, ahora cobra un nuevo y trascendente significado: “Lo mejor está por venir”.

El año 2024 no solamente significará el fortalecimiento del liderazgo político del doctor Navarro. Significará también la conclusión de obras de la mayor importancia para el estado y para el país. El próximo año los nayaritas podremos observar los resultados de las gestiones de un gobernador hiperactivo, de un gobernante que guía sus actos con un sentido incluyente y perspectiva social.

El próximo año los nayaritas también confirmaremos la entrega a un proceso de transformaciones que le habían sido negadas a los nayaritas. Seguramente que eso posee consecuencias políticas, pues los ataques contra el gobierno y contra el gobernador y que son de esperar desde las oposiciones, no van a prosperar. Dicen también que “lo que se ve no se alega”. Las obras de gobierno van a desmentir cualquier ataque que sea concebido desde la miseria discursiva en el plano electoral. Esa es otra de las paradojas que habrán de ser sometidas a prueba.

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