Volantín | Sembrando vida; otro fracaso de López Obrador (Segunda parte)

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Por Salvador Cosío Gaona

Desde que empezó la exportación de Sembrando Vida, López Obrador ajustó el funcionamiento de la Amexcid, encargada de coordinar y ejecutar el programa en los países beneficiados, y del Fondo México, un fideicomiso para la cooperación internacional. Hoy la maquinaria es operada por funcionarios de confianza del presidente y del canciller, Marcelo Ebrard. Ahora, la administración y control de los recursos los tiene a plenitud la Amexcid. 

 El 24 de junio de 2019 con los cambios realizados por la administración de López Obrador a la Estrategia de Cooperación, la responsabilidad de los recursos del Fondo México se traspasó de la Secretaría de Hacienda a la Secretaría de Relaciones Exteriores, dirigida por Ebrard, hoy aspirante a la candidatura a la presidencia por Morena, el partido fundado por López Obrador.

Y justo en ese pase de testigo, la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la instancia fiscalizadora de la Cámara de Diputados, eliminó de su programa anual de auditorías del 2019 la revisión al Fondo.

Esta investigación pidió su versión a la ASF, pero hasta la fecha de publicación no hubo respuesta.

Los cambios continuaron 18 meses después, esta vez para excluir algunos mecanismos de control. A la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo se le derogaron seis artículos, entre ellos, el que establecía que las Secretarías de Hacienda y Crédito Público y de la Función Pública intervendrían para “evaluar y fiscalizar la gestión de los flujos financieros realizados directamente por la Amexcid”.

La directora de la Amexcid, Laura Carrillo comentó en entrevista para esta investigación que la derogación no aplica para el Fondo México. “Lo que pasa es que desaparecieron los fideicomisos (…) por ejemplo, el Fondo México, que permanece, ahí sigue estando Hacienda, sigue estando Gobernación, sigue estando Bancomext, y son parte del comité y se sigue revisando. Y seguimos entregando cuentas a la Auditoría Superior de la Federación”. Pero esta investigación no encontró ninguna auditoría o informe de fiscalización al Fondo México en la plataforma pública de la ASF. Se preguntó al órgano de control sobre las mismas, y hasta el cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta.

Para Gabriel Stephan Rojas Salazar, experto en corrupción y colaborador de la Iniciativa de Transparencia, Anticorrupción del Tecnológico de Monterrey, ni la Secretaría de Relaciones Exteriores ni la Amexcid cuentan con los mecanismos para poder revisar la implementación del programa. Y agregó: “La fiscalización al final del día no solamente es para transparentar, sino también tiene otras funciones que justamente es el mejoramiento de la gestión de los programas y su ejecución, no solamente es la vigilancia”.

Entretanto, otros funcionarios claves para la implementación del programa en los países de Centroamérica también son cercanos al presidente y al canciller. La directora de Amexcid es prima del líder de Morena (partido oficialista y fundado por el presidente López Obrador), y trabajó con Ebrard cuando fue jefe de gobierno del entonces Distrito Federal. 

Ya el programa había tenido críticas de nepotismo en 2019, cuando se designó al Banco Azteca como intermediario financiero en Honduras. Viviana Bueso, cuñada de Ebrard, es gerente general de esta institución. Finalmente Banco Azteca no se quedó con el convenio, porque no podía cumplir con la cobertura del programa, según dijo Carrillo. 

En su momento, el convenio —que se quedó Ficohsa— también despertó suspicacias, porque esta entidad bancaria fue descalificada en el primer proceso de licitación y, además, ha sido cuestionada por sus prácticas poco transparente con el gobierno de Juan Orlando Hernández.

Al respecto el Coordinador Nacional de los proyectos Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro en Honduras, Pedro Contreras, confirmó que el cambio del banco fue debido a la cobertura de Ficohsa en todo el país. Aunque las agencias de dicha institución bancaria están ubicadas en 11 de los 18 departamentos.

Desorden y errores exportados

Miguel Ángel Olivares, de 42 años, recibió semillas de pepinos para sembrar en su terreno en Ahuachapán. “Como agricultores nos toca quebrarnos los dedos, por eso este programa es una bendición. Nos exigieron sembrar una cierta cantidad de arbolitos. Exigían una cantidad enorme, como 300, pero era mentira que la íbamos a alcanzar a comprar tantos”, cuenta Olivares.

En esta cooperativa sembraron frutales. Les admitieron, según cuentan los agricultores, que solo sembrarán 20 árboles cada uno.

López Obrador ha vendido a Sembrando Vida como un programa de reforestación que también permite mitigar los impactos del cambio climático. Pero las cifras no son claras. Amexcid respondió a una solicitud de información que solo se hacen evaluaciones cualitativas al programa, pero en una comunicación enviada posterior a la entrevista con las autoridades de Amexcid, la entidad asegura que se sembraron 53 mil árboles en El Salvador y 55 mil en Honduras.  Es decir, 53 y 55 árboles sembrados por cada beneficiario, dato que contrasta con el testimonio de Olivares. 

Los agricultores de la cooperativa Palo Pique, en El Salvador, se enfrentaron a otro problema. Recibieron la semilla cuando estaba a punto de terminar la época lluviosa y no tienen suficientes sistemas de riego porque el agua en la zona es escasa. Lo mismo ocurrió con beneficiarios del departamento de Usulután. Ernesto Amaya, un productor del municipio de Estanzuelas, cuenta que sembró Madre Cacao, pero que la cosecha no se dio porque los sembró cuando terminó la época lluviosa. Lo único que le resultó fue la cosecha de ayote.

 Y las inconsistencias no quedan allí. La opacidad, por ejemplo, es transversal a toda la ejecución del programa. Incluso desde cómo se seleccionaron a los beneficiarios. 

En El Salvador se incluyeron agricultores de 47 municipios. Documentación obtenida mediante solicitudes de información evidencia que para seleccionarlos tomaron como base a los favorecidos de un programa de seguridad, denominado Plan Control Territorial, diseñado por el Gobierno salvadoreño para contrarrestar la violencia ocasionada por las pandillas. 

En la ficha técnica del programa para El Salvador se establece que los beneficiarios objetivos será la población rural con un ingreso inferior a la línea de bienestar rural y principalmente ubicados en localidades con altos índices de migración, no obstante, también se señala que los criterios de selección también se podrán establecer junto a las autoridades salvadoreñas.

Pese a la información oficial disponible, hay dudas sobre cómo se escogió a los beneficiarios. La Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios(CAMPO) es una organización que reúne a 15 asociaciones de productores agrícolas de El Salvador. Dicen tener 125 mil afiliados y, según su presidente, ninguno de ellos fue considerado dentro del padrón de beneficiarios de Sembrando Vida.

“El programa no sirvió de mucho porque no hubo participación masiva de los productores. Si de los 125 mil no participó ninguno, no sabemos a quién se los dieron, puede ser que se lo estén dando a gente que no son productores”, señala Luis Treminio, el presidente de la organización.

Según él, los productores que están afiliados en CAMPO denunciaron que buscaron ser incorporados, pero que no obtuvieron respuesta. “Nadie logró entrar. Nos mandaban con los técnicos y los técnicos no nos recibían o decían que después iban a contactarnos. Como manejaron con hermetismo el proyecto, solo nos dimos cuenta hasta que se estaba inaugurando”, agrega.

En Guatemala, el registro de beneficiarios que apenas empieza deja por fuera a los departamentos que más casos de migración reportan y donde la población tiene mayor índice de desnutrición.

 En los primeros días de mayo de 2023, dos años después de la firma de la carta de intención, 250 beneficiarios guatemaltecos recibieron las tarjetas y sus números de cuenta bancarios para recibir el primer desembolso económico que ofrece Sembrando Vida. Sin embargo, no hay fecha definida en la que acrediten el dinero, ni para la entrega de insumos.

 Uno de los seleccionados para este programa en Chimaltenango, Guatemala, cuenta que hasta ahora es confusa la información porque no saben qué falta para que reciban el dinero. “Es un buen apoyo, más cuando uno escucha que son dólares, significa que es más el dinero que nos van a dar. Además de los dos hijos grandes, tengo a otros dos que apenas están en la primaria y ese dinero me ayudará”, dijo. 

El tío de este agricultor, que prefiere no dar su nombre por temor a complicaciones con el programa, también será beneficiado. Se inscribió porque también cuenta con un terreno que compró junto con su hijo, que tiene más de tres años de vivir en Estados Unidos.

Migró con 19 años y desde entonces su padre se dedicó a usar la remesa que mandaba su hijo para pagar la deuda del traslado mientras buscaban un terreno, el cual usarán ahora para el programa de Sembrando Vida. 

Una de las preocupaciones de ambos agricultores es la falta de agua para la siembra. A pesar de que en mayo inicia la temporada lluviosa, en los últimos años sus plantaciones se vieron afectadas por el efecto de la canícula que llegó en julio y no fue suficiente el riego. 

Aunque los testimonios de los agricultores beneficiados dejan ver las fallas e inconsistencia del programa, sus narrativas están impregnadas de ilusiones y agradecimientos al Gobierno mexicano. Y es que alcanzar los objetivos de Sembrando Vida es sin duda el gran sueño de muchos latinoamericanos, pero en el campo aún falta mucho por transparentar y organizar para poder proyectar qué tan efectivo será el ambicioso programa de López Obrador.

Opiniónsalcosga23@gmail.com

@salvadorcosio1

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