7.7 C
Tepic
jueves, enero 22, 2026
InicioNayaritEndulzando vidas: la historia de don José Luis y sus raspados

Endulzando vidas: la historia de don José Luis y sus raspados

Fecha:

spot_imgspot_img

En las jornadas difíciles cuando es invierno apenas alcanza los 700 pesos. “Eso es solo para la inversión, porque la gente se enferma de la gripe y no me compra, por eso no me gusta el frío" comenta don José Luis al tiempo que sonríe

Gracias a la ayuda de un amigo que le enseñó el oficio de hacer raspados, José Luis Rico Ramírez logró sacar adelante a su familia y construir una vida honesta a base de esfuerzo y constancia.

Don José Luis, de 66 años de edad, es padre de tres hombres y una mujer. Como todos los días, desde las 9:00 de la mañana sale de su domicilio ubicado en la colonia Ojo de Agua para iniciar su jornada laboral.

Empuja su triciclo cargado de hielo y coloridas mieles mientras recorre las calles del Centro Histórico de Tepic, con su camisa de manga larga para protegerse de los rayos del sol.

Su ruta habitual incluye las principales calles del Centro Histórico de Tepic entre ellas la calle Durango, Allende y Zacatecas, donde va endulzando el paladar de la sociedad con raspados de vainilla, nuez con coco, fresa, guayaba, rompope, piña, ciruela y durazno, con precios desde los 25 hasta los 45 pesos.

Puntual, a las 11:30 de la mañana llega a la Escuela Primaria Juan Escutia, ubicada sobre la calle Sebastián Lerdo de Tejada, entre Zacatecas y San Luis para esperar la salida de los pequeños estudiantes, uno de los momentos más importantes de su día.

José Luis recuerda que tenía 32 años cuando un amigo le enseñó a preparar las mieles y le aconsejó vender raspados. “No vas a ganar mucho dinero, pero vas a vivir bien”, le dijo entonces.

Desde ese día, asegura, su vida se ha dedicado a endulzar la de los demás y poder llevar el sustento a su familia.

Relata que en un buen día puede llegar a ganar hasta cuatro mil pesos, sobre todo si tiene la suerte de encontrarse con algún convivio o piñata durante su recorrido. Sin embargo, no todos los días son iguales.

En las jornadas difíciles cuando es invierno apenas alcanza los 700 pesos. “Eso es solo para la inversión, porque la gente se enferma de la gripe y no me compra, por eso no me gusta el frío” comenta al tiempo que sonríe y levanta su gorra y se seca el sudor de la frente con un pañuelo.

Apurado por continuar su recorrido y ante el sonido constante de los cláxones de los automovilistas que intentan ingresar al estacionamiento de una reconocida tienda departamental, ubicada sobre la calle Zacatecas entre Morelos y Zapata, don José Luis concluye su relato.

Con rapidez avanza por las calles, procurando no entorpecer el tráfico y seguir, como desde hace décadas, con su día a día y endulzando vidas.

Más artículos