La comunidad diocesana se congregó en la Catedral de Tepic para participar en la Misa Crismal, una de las ceremonias más relevantes del calendario litúrgico católico. Durante el rito, el obispo monseñor Engelberto Polino Sánchez presidió la celebración que congrega al clero local y a los fieles en un acto de unidad eclesial. El evento marcó un punto de encuentro para los integrantes de las diversas parroquias de la diócesis.
En el desarrollo de la ceremonia, el obispo Engelberto Polino Sánchez realizó la bendición de los Santos Óleos, que comprenden el aceite de los catecúmenos, el de los enfermos y el Santo Crisma. Estos elementos son considerados signos de gracia y serán distribuidos en los templos para ser empleados en la administración de los sacramentos a lo largo del año. La consagración de estos aceites es fundamental para la vida religiosa de los practicantes.
Uno de los puntos centrales del acto fue la renovación de las promesas sacerdotales. En este momento, los presbíteros presentes reafirmaron de manera pública su compromiso de servicio y entrega hacia la comunidad religiosa. Este gesto simboliza la fraternidad del clero con su obispo y la renovación de sus votos de obediencia y fidelidad, ante la presencia de la comunidad que los acompaña en su labor.
La misa transcurrió en un ambiente de solemnidad donde se destacó la importancia de la colaboración entre los ministros y los laicos. El mensaje final del obispo se centró en la necesidad de mantener la unidad y la esperanza frente a los retos actuales de la sociedad y nunca perder ese olor a Cristo: “Para que nuestras acciones siempre reflejen que hemos asimilado profundamente su presencia.” Polino Sánchez agradeció la asistencia de las personas que acudieron para atestiguar este momento significativo para la organización parroquial.
Al concluir la celebración, se procedió a la entrega simbólica de los recipientes con los óleos benditos para ser llevados a las distintas regiones de la diócesis.







