
De manera angustiosa, Pumas eliminó al América, anoche en Ciudad Universitaria.
Igual que ocho días antes, cuando el equipo universitario parecía ir en caballo de hacienda con una ventaja de tres goles, incomprensiblemente permitió que el América creciera.
A punto estuvieron las Águilas de empatar los cartones en el último minuto del primer tiempo. Tengo la impresión de que el brazo de Natán habilitaba a Erick Sánchez. Por consiguiente, el tercer gol del América era legítimo.
En el segundo tiempo, los jugadores de Efrain Juárez le cedieron totalmente la iniciativa al América. Cayó el gol de cabeza de Zendejas y el once amarillo siguió atacando sin cesar.
César Ramos marcó un penalti inexistente en una acción donde un defensa universitario levantó los tacos a la altura de la cabeza de Ramón Juárez, que exageró un posible contacto. Fue Juárez quien tocó primero el balón. Si acaso era tiro libre indirecto dentro del área, mas no penalti, como señaló el hombre de la ocarina.
Para mala suerte del América, el experimentado Henry Martín, el hombre que ha estado lleno de lesiones y distanciado del gol, erró la pena máxima, estrellando el esférico en el poste.
Los últimos minutos fueron de alta tensión y la UNAM avanzó a semifinales para medirse con el Pachuca. La Universidad ha dejado dudas por su mal manejo de los partidos, dejando escapar ventajas importantes. El pasaporte a semifinales fue angustioso.
Considero que el crédito del entrenador André Jardine se acabó el día en que el América fue eliminado del torneo de la CONCACAF. Es momento de que termine su ciclo. Lo mismo sucede con Henry Martín, quien seguramente buscará acomodo en otra institución, después de pasar prácticamente inadvertido durante meses enteros.
En la otra confrontación, las milagrosas Chivas Rayadas del Guadalajara enfrentarán a la Máquina Cementera del Cruz Azul. El Guadalajara, sin cinco titulares, dejó fuera a los poderosos Tigres. Mucho mérito. Mis favoritos para llegar a la Final son Pumas y Guadalajara.








