El consumo de productos derivados del tabaco registra un incremento preocupante entre la población joven de la entidad, fenómeno impulsado por tácticas de mercadotecnia que buscan captar nuevos usuarios. Esta tendencia se agudiza debido a la promoción de alternativas de inhalación electrónica, las cuales suelen presentarse como opciones de menor riesgo frente al cigarrillo tradicional.
Norma Liliana Jiménez Agraz, titular del Departamento de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud, advirtió que la industria emplea mecanismos de persuasión diseñados específicamente para atraer a las nuevas generaciones. Dichas empresas omiten deliberadamente el impacto real de inhalar sustancias tóxicas de manera constante, enfocándose en la normalización del hábito mediante la minimización de sus consecuencias.
Entre los factores que facilitan la propagación de esta adicción se encuentra la popularización de los vapers, dispositivos que esconden la severidad de las afectaciones pulmonares tras una imagen moderna. La autoridad sanitaria subraya que la exposición prolongada a estos productos genera una dependencia que compromete el bienestar de los habitantes desde etapas formativas, afectando su desarrollo integral.
Vigilar las conductas en el hogar constituye una de las principales herramientas de prevención para las familias ante la sospecha de consumo de sustancias prohibidas. Cambios bruscos en el humor, actitudes hostiles o la persistencia de aromas característicos en la ropa sirven como indicadores clave para que los padres detecten el inicio de una dependencia física y actúen de manera oportuna.







