La regulación de los ciclos de vida de las especies comerciales marca el inicio de nuevas disposiciones para la actividad pesquera en aguas nacionales. Durante el mes de junio, se activan restricciones específicas que buscan garantizar la sustentabilidad de los recursos marinos y estuarinos en diversas regiones del litoral mexicano y embalses interiores. Estas medidas responden a la necesidad de permitir la reproducción y el crecimiento adecuado de las poblaciones de escama y crustáceos.
A partir de la medianoche del primero de junio, la captura del ostión de roca queda suspendida en las zonas marinas y estuarinas que comprenden desde Sinaloa hasta Chiapas. De manera simultánea, el camarón en el Golfo de México y el Mar Caribe entra en un periodo de veda que se extiende hasta octubre en las costas de Campeche y Tabasco. En los sistemas lagunarios de Tamaulipas y Veracruz, la prohibición se mantendrá vigente hasta mediados de julio para asegurar el reclutamiento de las crías.
Diferentes especies que inician su periodo de aprovechamiento permiten dar un respiro económico a los productores de diversas entidades. La Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca —instancia responsable de la administración de estos recursos— determinó que la captura de tiburones queda autorizada en Tabasco, Campeche y Yucatán durante la segunda mitad de junio. Ésta es una de las aperturas más esperadas por el sector pesquero debido a la demanda comercial de dicho ejemplar en la región sur del país.
Tales actividades en aguas continentales también experimentan cambios significativos con la liberación de la pesca en embalses específicos. En la presa Zimapán, situada entre Hidalgo y Querétaro, se permite la extracción de bagre y lobina, además de todos los peces que habitan en dicho cuerpo de agua. Por su parte, los embalses de Chihuahua abren sus puertas al aprovechamiento de especies similares, brindando certeza jurídica a los pescadores locales que dependen sólo de esta actividad para su sustento familiar.
Garantizar que estas normativas se respeten es tarea fundamental del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables, cuyos dictámenes técnicos sustentan cada fecha de veda. Para evitar que las malas prácticas comprometan el futuro de los mares, se mantiene habilitada una línea telefónica de denuncia que opera de forma ininterrumpida durante todo el año. La vigilancia de estos ciclos biológicos asegura que la riqueza de los ecosistemas mexicanos permanezca disponible para las siguientes generaciones.







