La distinción oficial otorgada al aromático local comenzó a generar resultados tangibles al incrementar el interés comercial por el grano y fomentar la creación de productos con valor agregado. Este reconocimiento formal garantiza la calidad del proceso primario, lo cual atrae a consumidores nacionales y extranjeros interesados en la trazabilidad del producto obtenido en la entidad. Actualmente, el mercado internacional ya registra el consumo de este grano en diversas regiones de Estados Unidos y Europa.
Diversos proyectos estatales promueven que los cafeticultores trasciendan la venta tradicional de la semilla para incursionar en modelos de economía circular. Mediante la elaboración de artículos como jabones exfoliantes elaborados con cascarilla, destilados, panadería y dulces, los productores diversifican sus ingresos. Esta evolución permite que la identidad regional se proyecte en diversos nichos, buscando que los visitantes vivan una experiencia completa que vincule el consumo del café con su cultura.
Durante un reciente encuentro en Bahía de Banderas, donde participaron 33 productores y representantes de importantes cadenas hoteleras, el secretario de Desarrollo Económico y Social, César Octavio Lara Fonseca, explicó que el objetivo primordial es consolidar una vinculación directa entre el campo y el sector servicios. Éste detalló que el acompañamiento institucional incluye asesoría en diseño de páginas web, identidad visual y registro de marca para que las pequeñas empresas alcancen estándares de competencia global.
Aproximadamente 2 mil 300 familias nayaritas integran la cadena productiva que hoy accede a plataformas de venta digital masiva. Algunas marcas locales ya comercializan su producción a través de sitios como Amazon, logrando un alcance que antes era inaccesible para el sector primario. El esquema de apoyo gubernamental busca que aquéllos que ya cuentan con compradores logren perfeccionar sus procesos de etiquetado e imagen comercial para consolidar su presencia en los anaqueles.
La unidad del gremio se ha fortalecido tras la obtención de la denominación, transformando la competencia individual en una red de colaboración que beneficia a todo el sector. Esta sinergia permite que otros productos locales, como las salsas, también ganen terreno en cadenas de conveniencia nacional. Al consumir lo producido en el estado, la población contribuye a mantener precios competitivos y asegura que el beneficio económico se distribuya directamente entre las comunidades que trabajan la tierra.







