El hallazgo de un hombre de avanzada edad en la Central de Autobuses de Tepic movilizó a los cuerpos de asistencia social de la capital. El ciudadano fue localizado en andadera con evidentes signos de padecimientos físicos, portando únicamente sus documentos básicos de identidad entre sus pertenencias. Esta situación refleja el grado de vulnerabilidad al que se exponen ciertos sectores de la población cuando carecen de una red de apoyo familiar sólida y compasiva.
Durante las diligencias de auxilio realizadas por Myrna Modesto Cazola, trabajadora social del DIF Tepic, se determinó que el afectado supera los 90 años de edad. El testimonio recabado indica que la persona residía anteriormente en una zona aledaña al río Mololoa, pero optó por abandonar su hogar para escapar de una dinámica de violencia y maltrato ejercida por sus propios parientes. El hombre manifestó que la convivencia se había vuelto insostenible, lo que lo llevó a buscar refugio en la vía pública a pesar de sus limitaciones de movilidad.
Esta problemática no representa un hecho aislado en el municipio, pues tan sólo durante el año pasado se registraron más de 25 rescates de adultos mayores en condiciones similares. En muchos casos, las intervenciones ocurren dentro de los mismos domicilios donde los afectados son sustraídos de entornos nocivos para ser canalizados a espacios seguros. La coordinación institucional permite que estas personas reciban una segunda oportunidad en entornos donde su dignidad sea respetada por encima de cualquier carencia material.
Diversos factores económicos y sociales suelen estar vinculados al abandono de personas mayores en espacios concurridos. Algunas familias manifiestan dificultades para cubrir los tratamientos médicos especializados o habitan en viviendas con espacios reducidos que complican la atención de un paciente crónico. Sin embargo, el marco legal vigente establece sanciones estrictas para quienes desamparen a familiares con discapacidades físicas o mentales, reafirmando que la responsabilidad de cuidado es una obligación ineludible ante la ley.
Actualmente el ciudadano se encuentra bajo resguardo en el asilo de ancianos Juan de Celayeta, ubicado sobre la calle Ures, donde recibe atención integral y acompañamiento. En este recinto, el personal médico supervisa su estado de salud para estabilizar sus padecimientos crónicos y brindarle la calidad de vida que le fue negada en su entorno previo. El compromiso de las autoridades radica en asegurar que ningún habitante de la tercera edad enfrente la soledad del abandono mientras existan mecanismos de protección social activos.







