Los vestigios del pasado enterrados en el suelo mexicano poseen un valor histórico incalculable protegido por leyes estrictas. El hallazgo fortuito de estas piezas durante excavaciones domésticas o agrícolas detona un protocolo legal obligatorio para evitar la pérdida del patrimonio cultural.
El Centro INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) Nayarit advirtieron que el movimiento o la venta de estos objetos sin autorización constituye un delito federal grave. Las observaciones en plataformas digitales encendieron las alertas de los peritos institucionales, quienes detectaron ofertas específicas en perfiles públicos.
“Es delito federal el trasladar, comercializar con el patrimonio cultural, en este caso el patrimonio arqueológico, que se sanciona hasta con diez años de prisión”, señaló el director del Centro INAH Nayarit, Othón Quiroga, quien precisó la existencia de denuncias penales en curso.
Aunque a nivel local no se registran casos este año, la corporación mantiene un monitoreo constante sobre las páginas de comercio electrónico. De los mercados ilícitos, aquél desarrollado en redes sociales representa el mayor desafío de vigilancia actual.
La legislación nacional establece que la custodia legítima de estas piezas exige dar aviso formal a las oficinas gubernamentales. Los ciudadanos deben notificar formalmente al instituto para que el personal especializado realice el rescate técnico adecuado.







