La Selección Mexicana peleó hasta el final. Cayó ante Inglaterra con la cara al sol. Despertó una enorme ilusión, que fue apagada por el rocoso conjunto británico.
Cuando apenas arrancaba el partido, Rice fue amonestado por juego peligroso. Antes de la primera pausa de hidratación, el duelo fue parejo. La aproximación de gol más clara corrió a cargo de Raúl Jiménez con una excelente palomita, que salvó milagrosamente el guardameta británico.
Cuando más dominaba el equipo mexicano y más acorralado tenía a su contrincante, cayeron dos goles seguidos de Bellingham, que silenciaron el Estadio Azteca. Fue como si una fiera agazapada estuviera esperando pacientemente el momento justo para salir de su guarida y atacar.
Pero antes del intermedio, Konsa cometió el error de rechazar hacia el centro. El siempre atento Quiñones mandó el balón al fondo de la portería.
Con arrestos y amor propio, el equipo nacional estuvo cerca de empatar el marcador en otro remate de cabeza extraordinario de Jiménez y en una acción donde Bellingham le quitó del botín derecho el gol a Montes.
En el segundo tiempo, ya sin el susodicho Montes en el campo, Quansah fue correctamente expulsado por una flagrante agresión sobre Gallardo. Pero con diez hombres vestidos de blanco, el portero Rangel cometió un penalti, cobrado impecablemente por el maquinal Harry Kane.
Minutos después, el propio Kane golpeó el zapato de Gutiérrez, que a su vez impactó el balón. Penalti rigorista que cobró de manera impecable Raúl Jiménez. El guardameta Pickford dio una ligera ventaja al hacer un movimiento que lo alejó del poste más cercano a donde pasó el eficaz disparo de Raúl.
El equipo nacional estaba obligado a empatar el marcador para forzar los tiempos extra, en los cuales seguramente hubiera podido batir a los exhaustos ingleses.
La Selección acabó jugando con tres centros delanteros: Jiménez, Giménez y Martínez. Atacó con todo y abusó de los centros. En la penúltima acción del partido, ya sobre el tiempo, Santiago Giménez aparentemente sufrió una fuerte lesión.
El anhelado gol no llegó. Por esfuerzo no quedó. México ha quedado eliminado. Por lo menos ésta vez si llegó al quinto partido y dio un salto de calidad y competitividad.








