El Instituto para la Mujer Nayarita atiende reportes críticos sobre el abandono y la omisión de cuidados que sufren personas de la tercera edad en diversos municipios de la entidad. Han detectado casos donde los adultos permanecen en condiciones de vulnerabilidad extrema dentro de sus propios hogares, careciendo de alimentos y atención médica básica para tratar padecimientos crónicos o degenerativos.
Personal del organismo, encabezado por Margarita Morán Flores, ha verificado denuncias ciudadanas que alertan sobre el desamparo de hombres y mujeres en sus viviendas. Las inspecciones han revelado situaciones deplorables, especialmente en el caso de mujeres adultas mayores, quienes presentan cuadros de desnutrición y falta de higiene debido a que sus parientes las han dejado a su suerte sin considerar las necesidades propias de su edad.
Aquellos responsables de los cuidados también han sido señalados por despojar a los ancianos de sus recursos económicos, principalmente de los apoyos otorgados por programas sociales federales. La retención indebida de las tarjetas bancarias deja a las víctimas sin solvencia para adquirir medicinas o sustento diario, agravando su estado de desamparo total ante la falta de recursos mínimos para sobrevivir dignamente.
Abandonar a un integrante de la familia en estas condiciones constituye un delito tipificado como omisión de cuidados dentro de la legislación local. Las autoridades competentes aseguran que se procederá conforme a derecho para castigar a quienes incurran en estas prácticas, buscando sentar precedentes que protejan la integridad física y patrimonial de este sector de la población que se encuentra en desventaja.
Reportes adicionales mencionan casos de personas que salen de sus domicilios y terminan extraviadas debido a cuadros de desorientación o enfermedades cognitivas que afectan su memoria. En coordinación con el sistema estatal para el desarrollo integral de la familia, las víctimas localizadas reciben resguardo y asistencia mientras las instancias ministeriales realizan las indagatorias necesarias para identificar a los parientes responsables.
Estas acciones de rescate priorizan la seguridad de los ciudadanos que, por su condición de salud, no recuerdan sus nombres ni sus domicilios particulares. El seguimiento legal y la asistencia humanitaria forman parte de una estrategia integral para evitar que la violencia patrimonial y el olvido sigan mermando la calidad de vida de los habitantes de la tercera edad.







