La historia del café nayarita acaba de sumar un capítulo clave. Con su publicación en el Diario Oficial de la Federación, el gobierno federal otorgó la Denominación de Origen “Café Nayarit”, un reconocimiento que protege oficialmente las características, la calidad y la reputación del grano producido en la entidad.
La declaratoria no es un simple trámite administrativo. Significa blindar el vínculo entre el café y la geografía que lo hace posible: la combinación de suelo, altitud, clima y saberes transmitidos por generaciones que han dado forma a un producto con identidad propia. En adelante, el nombre “Café Nayarit” no solo identifica un origen, sino también una historia y una manera de trabajar la tierra.
El logro también tiene lectura política. Se enmarca en la estrategia de impulso al campo promovida por el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, quien ha colocado al sector agrícola como eje de desarrollo regional. Desde el gobierno estatal se ha respaldado la organización de productores y la gestión necesaria para alcanzar este reconocimiento.
Pero más allá de oficinas y decretos, la denominación es resultado del trabajo cotidiano en las parcelas. De manos que seleccionan, cosechan y procesan el grano con paciencia. Las y los productores nayaritas son quienes han construido, con constancia y conocimiento, el prestigio que hoy se oficializa.
La Denominación de Origen “Café Nayarit” abre ahora un nuevo escenario: mejores oportunidades de comercialización, mayor posicionamiento en mercados nacionales e internacionales y, sobre todo, la posibilidad de que cada taza lleve consigo la certeza de su origen. Un paso histórico para el estado y para una cadena productiva que ha hecho del café algo más que un cultivo: una identidad compartida.







