Hace un año, un monitoreo independiente, realizado por un servidor, de la calidad del aire en Tepic documentó un patrón preocupante, picos de contaminación que alcanzaban niveles no saludables, incluso por encima de ciudades como Nueva Delhi, capital de la India y una de las ciudades más contaminadas del mundo, con una población de más de 30 millones de habitantes.
Hoy, la evidencia científica empieza a explicar qué está ocurriendo en la salud de quienes respiran ese aire.
Un estudio desarrollado en la Universidad Autónoma de Nayarit analizó el impacto de la exposición a partículas suspendidas PM10 en personas alérgicas de Tepic. Los resultados muestran que la contaminación no solo está presente, también está generando respuestas biológicas medibles.
Durante los periodos de mayor exposición a material particulado, se detectó un aumento significativo de inmunoglobulina E (IgE), un anticuerpo asociado a procesos alérgicos. También se identificaron marcadores de inflamación sistémica como PLR y SII, lo que indica una activación del sistema inmunológico.
El estudio, realizado con 37 voluntarios no fumadores, encontró además evidencia de desregulación inmunológica en condiciones de alta contaminación. Esto sugiere que no se trata únicamente de una reacción puntual, sino de alteraciones más amplias en el funcionamiento del sistema inmune.
Estos hallazgos modifican la forma de entender el problema.
La mala calidad del aire en Tepic ya no puede verse sólo como un dato en los indicadores. La evidencia apunta a que el aire puede influir directamente en procesos inflamatorios y en el desarrollo de enfermedades respiratorias, incluso cuando los contaminantes no son visibles.
Existe además un patrón que coincide con los periodos de mayor contaminación.
Entre febrero y mayo se registran incendios forestales en el Cerro de San Juan, que desde 2023 han ocurrido de forma recurrente. Estos eventos generan humo, cenizas y partículas que permanecen en el aire y terminan por concentrarse en la ciudad.
El material particulado, como el PM10 analizado en el estudio, incluye este tipo de residuos de combustión que pueden ser inhalados y afectar la salud.
La relación entre estos factores permite entender mejor lo que ocurre en Tepic, episodios de contaminación, presencia de partículas en el aire y una respuesta inflamatoria en la población.
A pesar de no contar con la carga industrial ni el tamaño de grandes metrópolis, la ciudad presenta niveles de contaminación que ahora no solo se reflejan en índices, sino en efectos medibles en el organismo.
La discusión deja de ser únicamente ambiental, se trata de un problema de salud pública que sigue sin una explicación clara ni medidas visibles para contenerlo.







