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El bolsillo es el órgano más sensible del cuerpo humano

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De broma, se suele decir que el órgano más sensible del cuerpo humano, es el bolsillo. Todo lo que tenga que ver con la salud financiera de las personas, de las familias, de naciones enteras, es crucial para el buen funcionamiento de cada una de esas entidades. Cada uno de esos ámbitos tiene un grado específico de complejidad. Aquí tratamos de manera sucinta lo que corresponde al manejo de las finanzas públicas de un estado como Nayarit. El titular de la dependencia responsable de ese campo de acción en el gobierno del mandatario estatal Miguel Ángel Navarro, es el Maestro Julio César López Ruelas. ¿Cómo va el estado en esa complicada materia?

El manejo de las finanzas públicas en Nayarit nunca ha sido tarea sencilla. Primero, porque el estado tenía poco tiempo de haberse erigido como tal, luego de ser Territorio Federal. Segundo, porque no había una concepción de la trascendencia del gasto público en el desarrollo de Nayarit. Luego vienen tiempos en los que la aplicación del gasto se muestra insuficiente ante las ingentes necesidades de desarrollo general del estado; es una era de gobiernos mediocres y miopes. Luego viene une larga etapa en la que el gasto se destina a la construcción de infraestructura vital para el crecimiento (Rogelio Flores Curiel), seguida por una etapa de fuerte gasto social marcado por el estilo personal de un gobernante como Emilio González. El siglo XX concluye con un gobierno que debió manejar las finanzas públicas con el mayor esmero y la máxima imaginación debido a los recortes presupuestales impuestos por el gobierno federal zedillista tras la crisis de diciembre de 1994 que marcó toda una administración.

Cómo vemos, el siglo XX no dejó sentadas las bases para que Nayarit pudiera lanzarse a una aventura desarrollista. Lo qué si contrasta, es el manejo responsable y hasta conservador, de las finanzas públicas que en la primera administración gubernamental de este siglo. No se dejó una abultada deuda pública, se crearon instituciones educativas y se salvó de la ruina a la universidad nayarita. En realidad, no fue sencillo el manejo del escaso erario destinado a una entidad que en el siglo XX perdió la oportunidad de al menos sentar las bases de un desarrollo general de la entidad.

Pero si las cosas no fueron sencillas en la primera administración gubernamental del siglo XX en Nayarit, todo empeoró en los siguientes doce años. La deuda se montó en un cohete que la llevó a alturas insospechadas. Ese cohete era movido por la energía que deriva de la corrupción, la incompetencia, la irresponsabilidad y la improvisación. De esa manera, el estado fue empeñado por miles de millones de pesos que ahora cansan el manejo de las finanzas del estado.

No obstante, la actual administración ha realizado mil y una acciones de arquitectura financiera para mantener la estabilidad de las finanzas estatales. Las agencias calificadoras han mostrado ese desempeño y el estado ha mejorado sus indicadores en la materia.

La deuda pública no es un veneno per se. Cuando una entidad, digamos como el estado de Nayarit, adquiere deuda para aplicarlo como medida contra cíclica como ocurrió durante la crisis zedillista de fin de siglo XX, la deuda vale la pena. La deuda que adquiere un estado nacional o subnacional, cuando se aplica para crear las condiciones para robustecer, transformar o restaurar una estructura económica, no solamente vale la pena, sino que se convierte en columna vertebradora.

Cuando la deuda pública se adquiere para satisfacer el hambre de dinero en un modelo cleptocrático, esa deuda es altamente destructiva. La deuda pública puede servir como arma de destrucción masiva. Algo semejante ocurre con los pasivos contingentes, que carcomen las estructuras del desarrollo de manera gradual, convirtiendo al gasto público en un fin y no reconociéndole como un medio. Cuando el gasto se destina a la construcción de obras faraónicas, inservibles, como el salón de baile que pretende construir el presidente Trump en la Casa Blanca, con un costo cercano al equivalente a unos siete mil millones de pesos, la deuda no se justifica de ninguna manera. En Nayarit, durante la extensa y tortuosa Era de la Cleptocracia y la Irresponsabilidad, la bomba de la deuda pública estalló provocando un enorme hongo nuclear de intereses bancarios cuyos efectos radiactivos continúan hasta hoy.

Esa deuda enorme que se adquirió en esa Era de la Cleptocracia y la Irresponsabilidad ha sido controlada y los ingresos propios han empezado a crecer en buena medida por la percepción ciudadana relacionada con el manejo de las finanzas públicas. La ciudadanía ve honestidad en el manejo del recurso público, la gente observa como el gobierno aplica de manera directa esos recursos propios para solventar necesidades de personas, de familias, de comunidades enteras.

No solamente ha cambiado la percepción pública del manejo de los recursos públicos. También se ha logrado avanzar en la instrumentación de un proceso modernizador para captar ingresos. El proceso de digitalización no solamente sirve para facilitar trámites, sino que sirve para evitar desvíos de recursos públicos y para transparentar los ingresos propios o derivados de convenios. Hay bastante camino que se ha transitado.

Como podemos observar, la transformación que se ha logrado en la asignatura de las finanzas públicas del estado, es evidente y tiene sus explicaciones. Esos resultados se explican en tres dimensiones. La primera tiene que ver con la visión y el liderazgo del mandatario estatal Miguel Ángel Navarro Quintero, un eterno convencido de la austeridad, la racionalidad y la transparencia en el Ingreso-Gasto. La segunda dimensión que nos explica los resultados en la materia tiene que ver con el modelo de rescate de las finanzas públicas instrumentados por el titular de la Secretaría de Finanzas, el Maestro Julio César López Ruelas. La tercera dimensión explicativa de estos resultados se relaciona con la mejora de la percepción pública del manejo del dinero público y de los procesos modernizadores para controlar el ingreso y el gasto.

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