Estados Unidos podría ejecutar acciones directas contra el narcotráfico por vía terrestre si México no combate el tráfico terrestre de drogas, advirtió Donald Trump durante un evento en la Casa Blanca dedicado al Día de las Madres.
Trump afirmó que su administración avanzará sobre el tráfico terrestre de drogas si otros gobiernos no actúan. “Ustedes van a escuchar algunas quejas de algunas personas, como los representantes de México y otros países, pero si ellos no van a hacer el trabajo, lo haremos nosotros“, dijo el mandatario.
La advertencia se produce el mismo día en el que la Casa Blanca publicase la Estrategia Antiterrorista de Estados Unidos 2026. El documento coloca a los cárteles y pandillas transnacionales dentro de las principales amenazas terroristas para Estados Unidos, junto con grupos islamistas y extremistas violentos de izquierda.
La estrategia antiterrorista amplía el marco contra cárteles
El documento enumera tres categorías de amenazas actuales: “Narcoterroristas y bandas transnacionales”, “Terroristas islamistas” y “Extremistas violentos de izquierda, incluidos anarquistas y antifascistas”. La inclusión de los cárteles dentro de ese marco permite a Washington tratarlos como parte de su agenda antiterrorista.
La estrategia sostiene que el gobierno estadounidense prioriza la neutralización de amenazas hemisféricas mediante la reducción de la capacidad operativa de los cárteles. “Nuestra estrategia antiterrorista prioriza en primer lugar la neutralización de las amenazas terroristas hemisféricas mediante la incapacitación de las operaciones de los cárteles hasta que estos grupos sean incapaces de introducir sus drogas, a sus miembros y a sus víctimas de trata en los Estados Unidos”, indica el texto.
Washington advierte acciones ante falta de cooperación
El documento establece que Estados Unidos continuará campañas militares y policiales contra cárteles y pandillas designados como organizaciones terroristas. También fija como prioridad atacar sus finanzas y las cadenas de suministro de precursores químicos.
La frase central del documento marca el alcance de esa política frente a gobiernos locales:
“Lo haremos en colaboración con los gobiernos locales cuando estén dispuestos y sean capaces de trabajar con nosotros. Si no pueden o no quieren, tomaremos las medidas necesarias para proteger a nuestro país, especialmente si el gobierno en cuestión es cómplice de los cárteles”, señala la estrategia.
Durante el evento, Trump dijo que su gobierno ya inició una fase terrestre después de las operaciones marítimas contra presuntas narcolanchas. “El tráfico de drogas por vía marítima ha disminuido un 97 por ciento, y ahora hemos comenzado la fase terrestre, que es mucho más sencilla”, afirmó el mandatario.
México, el principal actor envuelto en la estrategia
Los ataques contra presuntas narcolanchas comenzaron a mediados de 2025 en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico oriental. Entre los países que no apoyaron la iniciativa se encontraba México, que rechazó en distintas ocasiones esas operaciones unilaterales y pidió respeto a los protocolos bilaterales de coordinación marítima.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado ofertas de Trump para enviar tropas estadounidenses a territorio mexicano. La mandataria sostuvo que la soberanía de México no es negociable y que la cooperación con Estados Unidos debe operar bajo coordinación sin subordinación.
Por su parte, Trump no condenó la postura de la mandataria, pero sí aseguró que el país se encuentra invadido por narcos. “Le ofrecí acabar con los cárteles en México, y por alguna razón ella no quiere hacerlo. Me cae muy bien, pero debería acabar con los cárteles porque nos guste o no, los cárteles están controlando México y no podemos permitir eso”, comentó en marzo.
En septiembre de 2025, ambos gobiernos firmaron el Programa de Cooperación sobre Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley y crearon un grupo de implementación de alto nivel. Ese mecanismo permanece como el marco bilateral vigente frente a una estrategia estadounidense que coloca a los cárteles en el centro de su política antiterrorista.
No obstante, el Programa no logró calmar las fricciones luego de que se descubrieran agentes de la CIA operando en el estado de Chihuahua. Este hecho, sumado al pedido de extradición del gobernador de Sinaloa, han puesto en jaque a la relación bilateral.







